Chile y la expansión de la cadena de valor del litio: minería, baterías y reciclaje

Chile, reconocido mundialmente como el segundo mayor productor de litio, tiene la oportunidad de dar un salto estratégico en la cadena global de valor del mineral. Según un reciente estudio del International Council on Clean Transportation (ICCT) y el Centro Movilidad Sostenible (CMS), el país puede convertirse en un polo regional de producción de baterías eléctricas, avanzando desde la minería y refinación hasta la fabricación de cátodos, celdas y sistemas de reciclaje.

El análisis también aborda los impactos ambientales y sociales de la extracción de litio en salares, evaluando su intensidad de emisiones, consumo de agua y posibles mejoras tecnológicas y regulatorias para una industria más sostenible.

Fuerte crecimiento en la demanda de baterías

El informe proyecta un rápido aumento en la demanda de baterías de ion-litio en Chile. El requerimiento total proveniente de vehículos eléctricos e híbridos enchufables crecería desde 0,5 GWh en 2024 a entre 13 y 17,8 GWh en 2030, y alcanzaría hasta 38 GWh en 2035.

Esto se traduce en una demanda de litio para transporte que pasaría de 44 toneladas en 2024 a 1.100–1.500 toneladas en 2030, y a 2.300–3.200 toneladas en 2035.

Expansión de la capacidad productiva nacional

La capacidad de producción de litio en Chile aumentará significativamente hacia el final de la década. Las proyecciones apuntan a un salto desde 42.000 toneladas en 2024 a 64.000 en 2030 y 79.000 toneladas en 2035.

Con estos niveles de producción, las exportaciones de litio generarían US$ 7.300 millones en 2030 y US$ 8.900 millones en 2035, equivalentes al 2,2% y 2,7% del PIB de 2024, respectivamente.

De la minería a la producción de baterías

Ampliar la actual base minera y de refinación hacia la fabricación de materiales catódicos y celdas de baterías podría abrir una nueva era industrial para el país:

  • La producción de material catódico (LFP) podría generar US$ 1.100 millones anuales en 2030 y US$ 2.200 millones en 2035, además de 900 a 1.700 empleos en 2030 y hasta 3.700 en 2035.
  • La producción nacional de celdas y baterías LFP para atender la demanda latinoamericana podría aportar hasta US$ 6.100 millones en 2030 y US$ 12.300 millones en 2035, con la creación de 19.000 a 32.600 empleos.
  • Desarrollar un ecosistema de recolección y reciclaje de baterías permitiría recuperar minerales valiosos y fomentar el empleo verde dentro de la economía circular.

Ventajas ambientales y tecnológicas

El estudio destaca que las baterías producidas en Chile tendrían menor huella de carbono que las fabricadas en otros centros industriales del mundo, gracias al uso creciente de energías renovables en el norte del país.

La intensidad de emisiones del carbonato de litio chileno es 86% menor que la del litio proveniente de Australia y 67% más baja que la de Estados Unidos.

En promedio, la producción de baterías LFP en Chile emitiría 35% menos gases de efecto invernadero que en China16% menos que en EE. UU. y 9% menos que en Europa.

Riesgos ambientales y sociales

No obstante, el informe advierte que la expansión de la industria debe realizarse con mayor control ambiental y diálogo comunitario. La extracción de litio en salares utiliza volúmenes significativos de agua, lo que resulta especialmente sensible en los ecosistemas áridos del desierto de Atacama.

Adoptar estándares internacionales de debida diligencia y participación temprana de comunidades puede fortalecer la confianza y asegurar un desarrollo del litio que sea inclusivo y sostenible”, señala el documento del ICCT–CMS.

El estudio sugiere mejoras tecnológicas para reducir el consumo de agua dulce, además de fortalecer los mecanismos de consulta pública para prevenir conflictos socioambientales.

Políticas para una nueva industria

El informe propone una serie de medidas para impulsar una cadena de valor del litio con mayor valor agregado:

  • Incentivos para la producción local de materiales catódicos y celdas, mediante cuotas de litio a precios preferenciales.
  • Normas más estrictas de eficiencia hídrica y reducción de emisiones en faenas mineras.
  • Reformas al proceso de participación ciudadana para fortalecer la confianza pública.
  • Regulación de responsabilidad extendida del productor (REP) para la recolección y reciclaje de baterías.

De implementarse estas medidas, Chile podría pasar de ser un exportador de litio a convertirse en un centro estratégico de producción de baterías sostenibles en América Latina, generando empleo, innovación y contribuyendo activamente a la transición energética global.

Fuente: Reporte Minero