La inteligencia artificial emerge como uno de los nuevos motores estructurales de la demanda eléctrica global, consolidando el caso de inversión en energía nuclear y tensionando las perspectivas del mercado del uranio para los próximos años. Así lo revela una encuesta global a inversionistas encargada por Uranium.io, que muestra cómo la expansión de sistemas de IA y centros de datos hiperescalables está modificando las expectativas de largo plazo en generación nuclear y abastecimiento de uranio.
El estudio, basado en las respuestas de más de 600 inversionistas, indica que el consumo energético asociado a la inteligencia artificial es percibido crecientemente como un fenómeno estructural y no cíclico, en un contexto donde la oferta de uranio ya enfrenta restricciones significativas.
Más del 63 por ciento de los encuestados considera que la demanda vinculada a la IA será un factor relevante en la planificación nuclear durante la próxima década. Según los participantes, los modelos tradicionales de demanda subestiman las necesidades energéticas de la computación a gran escala, lo que ha devuelto protagonismo a la energía nuclear como una fuente confiable, libre de emisiones y capaz de proveer carga base para la infraestructura digital en expansión.
Oferta limitada y presión sobre los precios
Este aumento de la demanda se cruza con un mercado del uranio marcado por desafíos persistentes en la oferta. La mayoría de los inversionistas consultados estima que la producción minera cubrirá menos del 75 por ciento de los requerimientos futuros de los reactores, debido a años de baja inversión, extensos plazos de permisos y la disminución de fuentes secundarias de suministro.
En este escenario, más del 85 por ciento de los encuestados anticipa precios más altos hacia 2026. Muchos sitúan el valor del uranio en un rango de entre 100 y 120 dólares por libra, mientras que algunos plantean escenarios alcistas de hasta 135 dólares por libra si la oferta no logra reaccionar oportunamente.
Visión de largo plazo: el análisis de Sprott
Sprott Asset Management coincide con esta lectura en su más reciente informe de perspectivas para el uranio, donde describe un mercado operando a “dos velocidades”. Según la gestora, la volatilidad de corto plazo ha ocultado fundamentos de largo plazo cada vez más sólidos.
Sprott proyecta que el déficit entre oferta y demanda se ampliará durante la próxima década, ya que la producción minera continúa rezagada frente a las necesidades de los reactores, mientras que la contratación de largo plazo por parte de las utilities se mantiene por debajo de los niveles de reposición. En este contexto, precios más elevados serían necesarios para incentivar la reapertura de minas y el desarrollo de nuevos proyectos.
Pese a un 2025 marcado por fluctuaciones, la firma estima que las condiciones se alinean para un ajuste al alza en 2026. Los precios de largo plazo del uranio ya muestran señales de recuperación y las empresas eléctricas comienzan a aceptar contratos a valores más altos, incluso cuando el mercado spot se mantiene relativamente contenido.
Incentivos y apoyo político refuerzan el escenario
El impulso regulatorio y político agrega una capa adicional de soporte al mercado. Los inversionistas de Uranium.io destacaron los planes de expansión de capacidad nuclear en América del Norte, Europa, Medio Oriente y Asia como señales clave de demanda futura.
Incentivos en Estados Unidos y Canadá, la inclusión de la energía nuclear en los marcos de finanzas sostenibles de Europa y los programas estatales de expansión en países como China, Corea del Sur y Emiratos Árabes Unidos están reforzando el rol de la energía nuclear dentro de los sistemas energéticos del futuro.
Fuente: Reporte Minero

