Minería en Perú: el reto de educar y construir confianza frente a la informalidad, según Adán Pino (proEXPLO 2026)

En Perú, el debate minero dejó de ser “si se explotarán” los recursos, para centrarse en cómo se desarrollará esa actividad. En un contexto de altos precios de metales y mayor interés por nuevos descubrimientos, la minería formal enfrenta un desafío doble: educar a la población para diferenciarla de la informalidad y construir confianza con comunidades para habilitar una exploración responsable. Así lo sostuvo Adán Pino, presidente del XV Congreso Internacional de Prospectores y Exploradores (proEXPLO 2026).

proEXPLO 2026 se realizará en Lima, del 4 al 6 de mayo de 2026, en el Centro de Exposiciones Jockey, y se perfila como una de las principales plataformas técnicas para discutir el futuro de la exploración en el país.

“El reto es educar y generar confianza”

En entrevista citada por medios especializados, Pino enfatizó que la minería formal debe explicar, con hechos y de manera pedagógica, la diferencia entre operar con estándares y hacerlo fuera de la ley:

“Los recursos naturales del Perú se van a explotar. La pregunta es si lo hacemos de manera formal, respetando el medio ambiente y la legislación, o de manera informal. Como industria, tenemos el reto de educar a la población y generar confianza”.

El trasfondo es conocido por el sector: la informalidad y la actividad ilegal generan impactos ambientales y sociales, y al mismo tiempo deterioran la legitimidad de la minería bien regulada. Para Pino, una estrategia eficaz parte por diálogo tempranotransparencia y relaciones de largo plazo con las comunidades.

Dos “cuellos de botella”: comunidades y permisos

El presidente de proEXPLO 2026 identificó dos retos clave para destrabar una exploración moderna:

  • Relacionamiento comunitario (confianza, negociación, participación) y
  • Eficiencia regulatoria (permisos oportunos, predecibles y técnicamente sólidos).

A su juicio, el clima social ha cambiado: hoy existiría más disposición a conversar, pero el resultado depende de la credibilidad del proceso y de la capacidad de las empresas para demostrar beneficios compartidos y resguardos ambientales.

Exploración al alza: US$455 millones y foco en cobre y oro

Pino aseguró que la inversión en exploración viene creciendo y podría acelerarse en 2026. Como referencia, indicó que entre enero y septiembre de 2025 la exploración habría alcanzado aproximadamente US$455 millones, un +34% frente al mismo periodo de 2024, con foco principalmente en cobre y oro.

El ejecutivo también apuntó a un cambio en la preferencia del mercado: el interés global se habría desplazado desde el litio hacia el cobre, por su rol estructural en la transición energética y en la electrificación.

2026: más juniors, más competencia por destinos “amigables”

De cara a 2026, Pino proyectó un mayor dinamismo del mercado de capitales para compañías junior, que suelen asumir el riesgo en etapas tempranas de exploración y luego “alimentan” la cartera futura de proyectos para empresas senior. En ese marco, advirtió que el capital tenderá a ir hacia países con condiciones más competitivas: reglas claras, permisos razonables y menor incertidumbre.

También mencionó el interés de grandes actores internacionales y movimientos corporativos en la industria, en un ciclo global donde los proyectos de cobre ganan relevancia estratégica.

El punto de fondo: sin confianza, no hay nuevos descubrimientos

La síntesis del mensaje es directa: sin licencia social y sin instituciones que funcionen, la exploración se frena, los descubrimientos se vuelven más difíciles y el país pierde competitividad. Por eso, Pino plantea que la industria debe combinar excelencia técnica con capacidades sociales y ambientales, elevando el estándar de conversación pública frente a la informalidad.

Fuente: Reporte Minero