Inteligencia Artificial dejó de ser un “plus” tecnológico y pasó a operar como una capa estratégica en productos, servicios y contenidos. Tras la adopción masiva de soluciones durante 2025, el salto que se proyecta para 2026 en Chile apunta a sistemas más avanzados: IA generativa integrada a operación, creatividad y experiencia de usuario, con interacciones más naturales, personalización en tiempo real y una presencia cada vez más cotidiana.
Del uso masivo a la IA avanzada: lo que cambió tras 2025
El cambio principal ya no está en “usar IA”, sino en cómo se integra. La discusión se está moviendo desde herramientas puntuales (automatización básica, chatbots simples, generación de texto aislada) hacia arquitecturas completas donde modelos, datos, canales digitales y flujos operativos se conectan para tomar decisiones y ejecutar acciones con mínima fricción.
Experiencias que responden a contexto (historial, preferencias, intención) sin obligar al usuario a repetir información.
Contenidos y servicios que se adaptan dinámicamente (no solo “recomendaciones”, sino cambios en la interfaz, el flujo y el soporte).
Automatización con trazabilidad: lo importante deja de ser la velocidad y pasa a ser la calidad de la decisión, el control y la seguridad.
El mercado global empuja el ritmo: experiencias inmersivas como estándar competitivo
La expansión de experiencias digitales inmersivas (realidad aumentada, realidad virtual, contenidos interactivos, simulación y gamificación) está dejando de ser un experimento. Un indicador de esa presión competitiva es el tamaño y ritmo de crecimiento que proyectan consultoras internacionales para este segmento: el mercado de tecnologías inmersivas superó los US$33.200 millones en 2023 y se proyecta con un crecimiento anual relevante hacia 2032, impulsado por usos en entrenamiento, visualización, marketing y experiencia de cliente, entre otros, según estimaciones de Global Market Insights.
Ese contexto vuelve más exigente la carrera por talento, infraestructura y capacidad de ejecución. Para países exportadores de servicios y creatividad digital, el punto crítico es convertir pilotos en productos escalables y repetibles.
Chile como laboratorio: IA + producción digital con foco en casos exportables
Chile ha mostrado una ventaja comparativa en prototipado rápido y ejecución de experiencias digitales, especialmente cuando se combinan:
- IA generativa (texto, imagen, video, audio).
- Realidad aumentada y capas interactivas móviles.
- Gamificación y formatos participativos.
- Producción digital (CGI, 3D, motion, storytelling).
La oportunidad no se limita al marketing. En sectores productivos, la IA ya se está usando para resolver problemas de alto costo. Un ejemplo concreto es cómo la exploración minera está incorporando modelos para identificar prospectos y reducir incertidumbre: el caso del hallazgo en Zambia apoyado por IA muestra la dirección que está tomando el mercado en exploración y datos aplicados, como se detalla en este reporte sobre el descubrimiento de cobre mediante inteligencia artificial.
Talento, infraestructura y gobernanza: las tres piezas que definen el ritmo local
Chile no parte desde cero en marco institucional. La Política Nacional de Inteligencia Artificial estableció ejes de habilitantes, desarrollo/adopción y gobernanza/ética, que hoy operan como referencia para despliegues en sector público, academia y privados.
El cuello de botella más inmediato, sin embargo, tiende a ser el mismo en todos los mercados: capital humano. Ahí, la disponibilidad de formación y reconversión incide directamente en la velocidad de adopción.
En esa línea, se han activado programas que amplían base digital y empleabilidad:
Formación técnica en habilidades digitales: el caso de los 3.200 cupos para cursos gratuitos de ciberseguridad y programación aporta volumen y acelera la creación de perfiles de soporte, operación y seguridad, necesarios cuando la IA se vuelve parte de procesos críticos.
Cierre de brecha de acceso: iniciativas como la entrega de notebooks avanzados a estudiantes a través de Becas TIC 2025 apuntan a aumentar equipamiento y condiciones de aprendizaje, un factor de base para sostener talento futuro.
Qué se proyecta para 2026: de “usuarios” a participantes activos
Para 2026, la proyección dominante en la industria es que la personalización avance desde recomendaciones a experiencias adaptativas. En la práctica, esto implica que los usuarios dejan de ser espectadores y pasan a influir en el entorno digital en tiempo real.
Las líneas de desarrollo más visibles son:
Personalización avanzada: interfaces y flujos que cambian según decisiones del usuario, contexto y objetivo (soporte, compra, aprendizaje, entretenimiento).
Interacción bidireccional: experiencias donde el usuario co-crea, selecciona rutas, define resultados y recibe respuestas inmediatas del sistema.
Asistentes móviles más útiles: apoyo en gestión financiera personal, comparación de escenarios, optimización de gastos y toma de decisiones con datos.
Hardware inmersivo fuera de la pantalla: traslado de experiencias a espacios físicos como retail, estadios, clínicas y servicios, con capas digitales activadas por sensores, visión por computador o realidad aumentada.
Seguridad y cumplimiento: más énfasis en trazabilidad, control de datos, explicabilidad operativa y prevención de riesgos, especialmente cuando la IA toma parte de procesos sensibles.
En este tablero, el desempeño de Chile en 2026 dependerá menos de “adoptar IA” y más de su capacidad para convertir la tecnología en productos, servicios y experiencias medibles, con formación suficiente, marcos claros y ejecución consistente.
Fuente: REDIMIN

