Transmisión Itahue–Hualqui: una obra clave para reforzar la seguridad eléctrica del centro sur

La fragilidad del sistema de transmisión eléctrica en el centro-sur de Chile ha quedado en evidencia tras recientes episodios de interrupciones de suministro, especialmente en las regiones del Maule, Ñuble y Biobío. En ese contexto, el proyecto de transmisión Itahue–Hualqui se posiciona como una infraestructura estratégica para fortalecer la resiliencia del sistema, asegurar el abastecimiento y habilitar nueva generación eléctrica en una zona que opera al límite de su capacidad.

Un sistema operando al límite en el Maule, Ñuble y Biobío

Desde el punto de vista del sistema eléctrico, estas regiones enfrentan una condición crítica debido a redes de transmisión saturadas, particularmente en períodos de alta demanda estacional. En el caso del Maule, esta situación derivó incluso en la dictación de decretos de emergencia energética, reflejando la urgencia de incorporar nuevas capacidades de transmisión que permitan reducir el riesgo de cortes y racionamientos.

Alcance y características del proyecto Itahue–Hualqui

El proyecto considera más de 400 kilómetros de nuevas líneas de transmisión y la construcción de cuatro subestaciones eléctricas, atravesando tres regiones del país. Se trata de una de las obras de transmisión más extensas actualmente en desarrollo en Chile, concebida para entregar holgura operativa al sistema, diversificar las vías de suministro y permitir una mayor estabilidad frente a contingencias técnicas o climáticas.

La iniciativa cuenta con aprobación ambiental favorable desde 2025, tras la resolución del Comité de Ministros, y ya inició su fase constructiva a fines de 2025 con la ejecución de la subestación Matanquillo, ubicada en la Región del Maule. Durante 2026 se dará inicio a la construcción progresiva de la línea de transmisión, avanzando desde el norte hacia el sur del trazado.

Resiliencia eléctrica y habilitación de energías renovables

Uno de los impactos estructurales del proyecto es la habilitación de nueva generación renovable, actualmente limitada por la capacidad de transmisión existente. La nueva infraestructura permitirá inyectar energía al sistema de manera más segura y continua, reduciendo cuellos de botella y mejorando la confiabilidad del suministro en un contexto de transición energética y mayor electrificación regional.

El proyecto fue aprobado bajo exigentes condiciones ambientales, incorporando medidas como micro-ruteos, levantamientos ambientales previos y restricciones estrictas para evitar la afectación de bosque nativo de preservación y su hábitat. A ello se suma un trabajo sostenido con comunidades y municipios a lo largo del trazado, en un escenario territorial especialmente sensible, marcado recientemente por incendios forestales en el sur del país.

Una obra estructural para la seguridad energética de largo plazo

Con un cronograma que proyecta su finalización hacia 2029, el proyecto Itahue–Hualqui podrá comenzar a energizarse por etapas, permitiendo beneficios anticipados en seguridad y continuidad de suministro antes de su término total. En un sistema eléctrico tensionado, esta obra representa una solución estructural para dejar atrás respuestas de emergencia y avanzar hacia una planificación energética más robusta y resiliente en el centro-sur de Chile.

Fuente: Reporte Minero