Nuestro país cerró 2025 con una producción de 5.415 kton de cobre fino, registrando una caída de 1,6% frente a 2024 (-90,8 kt). El análisis del Centro de Estudios del Cobre y la Minería (CESCO) sitúa el resultado como la tercera producción más baja de la última década, en un año marcado por factores operacionales estructurales y episodios sindicales que incidieron en la oferta nacional.
Producción 2025: presión estructural sobre la oferta chilena
El balance anual confirma un escenario de mayor complejidad operacional para la industria. “Esta pasa a ser la tercera producción más baja de la última década”, señaló Cristián Cifuentes, Líder Senior de Estudios de CESCO, subrayando que la caída responde tanto a variables operacionales como a eventos sindicales que afectaron de distinta forma el desempeño de las faenas.
Un hito relevante fue que Escondida alcanzó 1.345 kt de cobre fino, superando por primera vez a la producción total de Codelco (1.334 kt), equivalente a una diferencia de 0,8%. Para Cifuentes, parte de este mejor desempeño podría sostenerse si se mantienen condiciones clave:
“Que la operación siga accediendo a mineral con características favorables para procesar; que mantenga alta disponibilidad y confiabilidad en equipos; y que no aparezcan restricciones externas relevantes”.
Condiciones operativas y sostenibilidad en el corto plazo
El análisis plantea que, bajo esos supuestos, Escondida podría sostener niveles elevados en los próximos trimestres. Sin embargo, Cifuentes advierte que “la minería es cíclica: no todos los años la geología acompaña de la misma manera”, agregando que ya existen proyecciones de menores leyes de alimentación a planta y guías de producción fiscal 2026 más bajas.
En el caso de Codelco, si bien la estatal logró superar levemente los niveles productivos de 2024 (alrededor de 6 mil toneladas adicionales), persisten complicaciones en faenas emblemáticas. Chuquicamata habría caído 8% (-23 kt) y El Teniente 13% (-46 kt). Además, Gabriela Mistral alcanzó 81,7 kt, su desempeño más bajo desde su puesta en marcha.
El desempeño de la estatal fue apoyado por Rajo Inca, que permitió recuperar niveles tradicionales en Salvador, junto con un mejor comportamiento de Ministro Hales en los últimos tres años. No obstante, Cifuentes enfatiza que “Codelco posee un sistema productivo más complejo y expuesto a fricciones”, operando múltiples divisiones en transición estructural, lo que aumenta la probabilidad de cuellos de botella y desviaciones del plan minero.
Eventos estructurales marcaron el año 2025
El ejercicio estuvo cruzado por “eventos operativos estructurales que afectaron de una u otra forma la producción nacional”, entre ellos menores leyes, restricciones hídricas, problemas de estabilidad geomecánica, accidentes fatales, riesgos sistémicos de energía y clima, además de limitaciones en el manejo de relaves.
Entre las operaciones con menores desempeños destaca Collahuasi, cuya producción cayó 27% frente a 2024, influida por transiciones de fases operacionales y restricciones hídricas en el primer semestre. Centinela óxidos retrocedió 35%, caída que no logró compensarse pese al alza de su planta de sulfuros (+43%). También registraron descensos Los Pelambres (-8%), asociado a problemas de alimentación y disrupciones climáticas, y Quebrada Blanca (-8,5%), vinculada a restricciones en disposición de relaves y complejidades portuarias.
Fuente: Reporte Minero

