El precio del oro registró un nuevo impulso alcista este miércoles, alcanzando niveles superiores a US$5.200 por onza en el mercado spot antes de moderarse en torno a los US$5.180. El movimiento se produce en un contexto de incertidumbre comercial tras la entrada en vigor de nuevos aranceles en Estados Unidos y el aumento de tensiones geopolíticas en Medio Oriente, factores que refuerzan la demanda por activos refugio.
Aranceles de EE.UU. y presión inflacionaria
La reciente aplicación de un arancel general del 10% a las importaciones en Estados Unidos, junto con la posibilidad de elevarlo hasta 15%, ha generado incertidumbre en los mercados financieros internacionales. El efecto inflacionario potencial de estas medidas, sumado al impacto en cadenas de suministro, ha incentivado la búsqueda de cobertura frente a mayores presiones de precios.
Tensiones entre Estados Unidos e Irán impulsan activos refugio
A la incertidumbre comercial se suma la reactivación de fricciones entre Estados Unidos e Irán, en el marco de negociaciones nucleares que se desarrollan en Ginebra. La posibilidad de una escalada regional, en un entorno ya tensionado por conflictos en Medio Oriente, añade un componente geopolítico que fortalece la demanda por metales preciosos.
La plata también mostró un desempeño destacado, con un avance cercano al 3% que la llevó a aproximarse a los US$90 por onza. El metal mantiene soporte técnico sobre los US$80 por onza, nivel que ha funcionado como piso en las últimas semanas.
Oro consolida soporte sobre US$5.000
Tras la fuerte corrección registrada a fines de enero, el oro logró recuperar más de la mitad de las pérdidas y ha consolidado un piso técnico sobre los US$5.000 por onza. Este nivel se interpreta como una base relevante para nuevos movimientos alcistas si persisten los factores de riesgo actuales. El avance acumulado en lo que va del año supera el 18%, marcando uno de los desempeños más sólidos desde finales de la década de 1970.
Proyecciones de precio y posible nuevo breakout
Diversas proyecciones de mercado anticipan que el metal podría estar próximo a un nuevo breakout alcista, impulsado por la combinación de incertidumbre arancelaria, riesgos geopolíticos y presiones inflacionarias derivadas de eventuales aumentos en el precio del petróleo. Algunas estimaciones plantean escenarios de precios que podrían alcanzar los US$6.000 por onza en un horizonte de 12 meses, en función de la evolución del entorno macroeconómico global.
Fuente Reporte Minero

