El proyecto Vicuña, que integra los yacimientos Josemaría y Filo del Sol bajo una misma visión de desarrollo entre Argentina y Chile, ya comenzó a trabajar en uno de sus desafíos más sensibles: definir el marco legal y operativo que permitirá explotar un distrito minero transfronterizo a gran escala. Para ello, Lundin Mining y BHP, socios al 50% en Vicuña Corp., avanzan con autoridades de ambos países en la posibilidad de escalar el actual esquema binacional desde exploración hacia un futuro acuerdo de explotación.
La definición fue planteada por el CEO de Lundin Mining, Jack Lundin, durante la conferencia con inversionistas realizada tras la publicación del estudio técnico integrado (PEA) del proyecto, presentado el 16 de febrero de 2026. En esa instancia, la compañía explicó que hoy el proyecto opera bajo un protocolo habilitado por el Tratado de Integración y Complementación Minera entre Chile y Argentina, pero que una futura fase operacional requerirá un marco más amplio.
Vicuña quiere pasar de un protocolo de exploración a uno de explotación
Según Lundin, Vicuña ya cuenta con un protocolo binacional para exploración, lo que actualmente permite que los equipos vinculados al proyecto puedan moverse entre ambos países sin tener que realizar trámites aduaneros en cada cruce asociado a esa etapa. La siguiente meta, señaló la compañía, es elevar ese esquema a un acuerdo de explotación, que permitiría una mayor libertad para mover productos y personal durante la fase operativa.
La empresa indicó que ese trabajo ya se está desarrollando junto a las autoridades chilenas y argentinas como parte de la comisión vinculada al tratado binacional. La definición de este marco será clave para ordenar materias como logística, tránsito transfronterizo, proveedores, equipos y coordinación operativa entre ambos lados de la cordillera.
El Tratado Binacional Minero vuelve al centro del proyecto
El proyecto se apoya en el Tratado Binacional Minero firmado en 1997 entre Chile y Argentina, instrumento que precisamente fue concebido para facilitar el desarrollo de yacimientos ubicados en la frontera o en áreas de influencia compartida. En el caso de Vicuña, ese paraguas legal ya sustenta la fase actual, pero el salto a producción requerirá definiciones adicionales para una operación integrada de mayor complejidad.
Lundin también reconoció que la estrategia de permisos forma parte central del plan de desarrollo de largo plazo y que la coordinación regulatoria entre ambos países será uno de los ejes para llegar a escala completa. La compañía sostuvo que todavía tiene tiempo para completar ese trabajo y cumplir con todos los requisitos antes de la fase de explotación.
Vicuña avanza como distrito minero integrado entre Chile y Argentina
El estudio técnico presentado por Vicuña confirmó que el proyecto está estructurado en etapas y que integrará de manera progresiva los activos de Josemaría y Filo del Sol bajo una visión unificada. La propia compañía estimó una inversión total en el tiempo de alrededor de US$18.000 millones, con un desarrollo alineado a la madurez de cada activo y a la infraestructura necesaria en ambos países.
En ese contexto, el diseño binacional no es un detalle secundario, sino una condición estructural del proyecto. El marco que finalmente se acuerde entre Chile y Argentina influirá directamente en la manera en que se organizarán flujos de insumos, personal, transporte y coordinación operativa a medida que el proyecto avance hacia su desarrollo industrial.
Coordinación binacional será clave para la escala completa
Durante la conferencia, Lundin planteó que existe un esfuerzo colaborativo entre equipos de BHP, Lundin Mining, Vicuña Corp. y las autoridades de ambos países para construir una ruta viable hacia la operación a gran escala. La empresa reconoció que se trata de una iniciativa de gran magnitud, pero afirmó que cuenta con una estrategia clara para avanzar.
El éxito de esa estrategia dependerá no solo de permisos y construcción, sino también de cómo se resuelvan aspectos prácticos y regulatorios bajo el marco binacional: circulación de trabajadores, tránsito de equipos, movimiento de productos mineros y ordenamiento institucional para una faena que, por diseño, está llamada a operar entre dos jurisdicciones. Esta definición se perfila como uno de los elementos decisivos para transformar a Vicuña en uno de los mayores desarrollos cupríferos de la región andina.
Fuente Reporte Minero

