Argentina podría estar más cerca de destrabar uno de los mayores ciclos de inversión minera de su historia. La aprobación en el Senado de la reforma a la Ley de Glaciares reactivó las expectativas en torno a un boom cuprífero estimado en unos US$40.000 millones, impulsado por grandes mineras globales que buscan avanzar en proyectos hoy condicionados por las restricciones vigentes en zonas de alta montaña.
La iniciativa, promovida por el gobierno de Javier Milei, propone modificar el marco de protección de glaciares y ambientes periglaciales para otorgar mayor capacidad de decisión a las provincias. El proyecto fue aprobado el 26 de febrero por 40 votos a favor y 31 en contra y ahora pasará a la Cámara de Diputados para su discusión final.
La reforma busca destrabar grandes proyectos de cobre en Argentina
El oficialismo y el sector minero sostienen que el actual esquema legal genera incertidumbre y limita el desarrollo de inversiones de gran escala en la cordillera. La industria viene reclamando definiciones más claras sobre qué formaciones deben considerarse efectivamente protegidas, especialmente en el caso de las zonas periglaciales, donde se mezclan hielo, roca congelada y depósitos de alta montaña.
En ese contexto, compañías como Glencore, Lundin Mining y BHP aparecen entre las más interesadas en avanzar con proyectos cupríferos de alto impacto económico. Bloomberg reportó que, solo en conjunto, las inversiones que podrían liberarse alcanzan alrededor de US$40.000 millones.
Vicuña y El Pachón están entre los proyectos más sensibles
Uno de los casos más emblemáticos es Vicuña, el distrito integrado por Josemaría y Filo del Sol, desarrollado por Lundin Mining y BHP. Según Bloomberg, ambas compañías estiman una inversión cercana a US$18.000 millones para desarrollar este activo binacional, que podría transformarse en una de las mayores minas de cobre del mundo.
Sin embargo, parte del desafío regulatorio está precisamente en la cercanía de ciertas formaciones glaciares o periglaciares al área del proyecto, en especial en el entorno de Filo del Sol, donde la clasificación y protección de estos cuerpos de hielo sigue siendo un punto crítico para el avance de permisos.
Otro proyecto relevante es El Pachón, de Glencore, donde también existirían tensiones regulatorias por la presencia de una formación glaciar protegida a nivel federal cerca de la zona proyectada para infraestructura minera.
Gobierno y mineras defienden claridad regulatoria; ambientalistas denuncian retroceso
El gobierno de Milei ha defendido la reforma como una forma de corregir lo que considera interpretaciones excesivas de la ley actual, con el argumento de permitir que Argentina aproveche mejor sus recursos naturales y atraiga inversión en un momento clave para el desarrollo de minerales críticos.
Desde la industria, el planteamiento central no es eliminar toda protección, sino contar con criterios más definidos para distinguir entre formaciones con real función hidrológica y otras que, según las compañías, hoy quedarían alcanzadas por una normativa demasiado amplia.
En la vereda opuesta, organizaciones ambientalistas advierten que la reforma debilitaría uno de los marcos más importantes de protección de reservas estratégicas de agua dulce en Argentina. Los críticos sostienen que el cambio podría abrir la puerta a una desprotección progresiva de glaciares y ambientes periglaciales en favor de intereses extractivos.
El cobre gana peso en la estrategia económica de Milei
El interés del gobierno por acelerar estas inversiones también responde a una necesidad política y económica. Milei busca mostrar antes de las elecciones de 2027 que su agenda de ajuste, apertura y desregulación puede traducirse en inversión extranjera, empleo y crecimiento. Bloomberg señala que, en el largo plazo, este paquete de proyectos podría convertir a Argentina en uno de los 10 mayores productores de cobre del mundo y generar, a precios actuales, más de US$10.000 millones anuales en ingresos.
El avance de la reforma también se articula con otras herramientas del gobierno, como el régimen de incentivos RIGI, que busca mejorar la economía de grandes proyectos mineros mediante beneficios fiscales y comerciales.
La Cámara de Diputados definirá el futuro del nuevo ciclo cuprífero
Pese al respaldo del Senado, la reforma aún enfrenta una etapa decisiva en la Cámara de Diputados, donde el oficialismo no cuenta con mayoría propia. El resultado de esa votación será clave para determinar si Argentina logra consolidar un nuevo ciclo de expansión cuprífera o si los grandes proyectos seguirán atrapados entre incertidumbre regulatoria, oposición social y restricciones ambientales.
Lo que está en juego no es menor: para el sector minero, se trata de abrir la puerta a una ola de inversión histórica; para sus detractores, de definir hasta qué punto el país está dispuesto a relajar la protección de glaciares y reservas de agua en nombre del crecimiento.
Fuente Reporte Minero

