La participación de mujeres en posiciones de liderazgo dentro de empresas proveedoras de la minería sigue avanzando y comienza a consolidarse como una de las señales más relevantes en la transformación del sector. Entre 2019 y 2025, la presencia femenina en cargos de primera línea dentro de este segmento alcanzó un 18%, duplicando su participación en comparación con seis años atrás, según datos de APRIMIN, adherente de Compromiso Minero.
El cambio refleja una evolución que durante mucho tiempo quedó fuera del foco principal del debate de género en minería, tradicionalmente centrado en las grandes compañías productoras. Sin embargo, hoy el ecosistema proveedor también comienza a mostrar avances concretos, en línea con una industria que busca ampliar sus espacios de inclusión y diversidad.
Proveedores mineros muestran avances en participación femenina
Durante años, la discusión sobre equidad de género en minería estuvo marcada por la realidad de las grandes operaciones, que por tamaño y visibilidad concentraban la atención. Pero esa mirada dejaba en segundo plano a las empresas proveedoras, pese a que cumplen un rol estratégico dentro de la cadena de valor minera.
Hoy, ese escenario comienza a cambiar. El aumento de mujeres en puestos de liderazgo entre proveedores evidencia que la transformación no solo ocurre al interior de las mineras, sino también en su entorno de servicios, tecnología, mantenimiento, operación y sostenibilidad.
Vanessa Collao, socia y directora de Sustentabilidad de Vantaz, afirmó que actualmente existen más oportunidades que hace una década, y sostuvo que el avance de la participación femenina en la gran minería ha contribuido a abrir espacios en toda la cadena de valor. En esa lógica, lo que se instala como estándar en las compañías mineras termina permeando hacia sus ecosistemas de proveedores.
Mujeres lideran áreas estratégicas en la cadena de valor minera
Uno de los elementos más relevantes de esta etapa es que las mujeres no solo están ingresando en mayor número, sino que también están asumiendo funciones estratégicas dentro de las organizaciones.
Así lo plantea Paula Jelves, gerente senior de Operaciones Mineras de Finning Sudamérica, quien subraya que el desafío no ha sido únicamente desarrollar capacidades técnicas, sino contar con oportunidades reales para liderar equipos, influir en decisiones estratégicas y formar parte de la conducción de las empresas.
En la misma línea, Vanessa Farrugia, gerenta de Personas y Sostenibilidad de SKIC, advierte que uno de los principales retos ha sido demostrar que, incluso en una industria exigente y fuertemente ligada al trabajo en terreno, las mujeres tienen un espacio legítimo y una voz propia dentro de la toma de decisiones.
El desafío ahora es retener talento femenino
Aunque los avances son concretos, el siguiente paso para la industria no pasa solo por seguir abriendo espacios, sino por generar condiciones que permitan retener ese talento y proyectarlo en el largo plazo.
Para Macarena Vallejo, vicepresidenta de APRIMIN, el desafío actual incluye consolidar indicadores más precisos de participación femenina en toda la cadena de valor, impulsar financiamiento e instrumentos de escalamiento para empresas lideradas por mujeres, y fortalecer alianzas entre el sector privado, el mundo público y los gremios.
La reflexión apunta a una pregunta más profunda para la industria: ya no se trata solo de reconocer que el talento femenino tiene cabida en minería, sino de evaluar si realmente se están construyendo trayectorias sostenibles para que ese liderazgo permanezca y crezca.
Una tendencia que busca dejar de ser excepción
El avance del liderazgo femenino entre proveedores mineros muestra una señal positiva en una industria históricamente masculinizada. Los números respaldan ese cambio, pero también dejan en evidencia que aún queda camino por recorrer para transformar estos progresos en una tendencia estructural.
La meta, coinciden las voces del sector, es que las mujeres que hoy lideran áreas estratégicas en empresas proveedoras dejen de ser casos aislados y pasen a formar parte de una nueva normalidad en la minería del futuro.
En ese proceso, la retención de talento, el desarrollo de carrera y la articulación de políticas concretas serán claves para que el crecimiento de la participación femenina no sea un hito puntual, sino una transformación irreversible dentro de toda la cadena minera.
Fuente Reporte Minero

