El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán ya está provocando fuertes movimientos en los mercados globales de energía, fertilizantes, químicos y metales, generando nuevas presiones sobre la oferta y elevando el riesgo de volatilidad en los precios de las materias primas.
De acuerdo con analistas de BMO Capital Markets, la escalada del conflicto ha desencadenado reacciones inmediatas en los commodities más expuestos al suministro del Medio Oriente, una región clave para las cadenas globales de petróleo, fertilizantes, químicos y metales industriales.
Petróleo enfrenta el mayor impacto
El mercado petrolero es el que presenta las mayores disrupciones. Según el analista de petróleo y gas de BMO, Randy Ollenberger, el conflicto representa el mayor shock para el mercado petrolero en décadas.
Los precios del crudo llegaron a acercarse a los US$120 por barril antes de retroceder hacia el rango de US$90, aunque los analistas advierten que el mercado podría estar subestimando los riesgos de suministro.
Uno de los puntos críticos es el Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio energético global. El tránsito de buques ha caído drásticamente desde los cerca de 80 barcos diarios habituales a solo unos pocos, mientras que problemas de almacenamiento y paradas en refinerías están presionando aún más las cadenas de suministro.
“Mientras más se prolongue este conflicto, más ajustado se volverá el mercado”, advirtió Ollenberger.
Fertilizantes y químicos también enfrentan presión
El conflicto también está generando tensiones en los mercados de químicos y fertilizantes, debido a la alta concentración de producción en Medio Oriente.
La región representa cerca del 15% de la producción global de polietileno, por lo que cualquier interrupción podría llevar la utilización de la industria a niveles cercanos al 100% de capacidad.
Las primeras señales ya se están reflejando en aumentos de precios en Estados Unidos y Europa, mientras productores químicos han anunciado incrementos sucesivos en los valores del polietileno.
En el mercado de fertilizantes, los precios del nitrógeno han subido cerca de un 30% desde el inicio del conflicto, reflejando el rol dominante de Medio Oriente en el comercio global de fertilizantes.
Los países de la región concentran cerca de la mitad de las exportaciones mundiales de urea, mientras que Rusia y productores de Medio Oriente dominan el suministro global de nitrógeno.
Impacto desigual en los metales
En los mercados de metales, la reacción ha sido más heterogénea.
El aluminio ha mostrado uno de los mejores desempeños, ya que cerca del 9% de la oferta mundial proviene de Medio Oriente, y hasta 5 millones de toneladas de producción regional podrían verse afectadas por el conflicto.
El mineral de hierro también ha recibido cierto apoyo por el rol de la región en el suministro de pellets, mientras que el carbón térmico ha subido junto con los precios del gas natural.
En contraste, metales como cobre y níquel han mostrado un desempeño más débil debido al contexto macroeconómico, marcado por presiones inflacionarias y un dólar estadounidense más fuerte.
Metales estratégicos y defensa podrían ganar relevancia
A más largo plazo, analistas señalan que el conflicto podría reforzar tendencias estructurales en los mercados de recursos naturales.
Las preocupaciones por seguridad energética podrían acelerar la transición hacia tecnologías de electrificación y aumentar la demanda de metales industriales.
Además, el contexto geopolítico podría impulsar la demanda de minerales críticos utilizados en sistemas de defensa, como tungsteno, tierras raras y antimonio, fundamentales para drones, misiles y otros sistemas militares avanzados.
Incertidumbre mantiene tensión en los mercados
Con la duración y la escalada del conflicto aún inciertas, los analistas advierten que los mercados de commodities seguirán altamente sensibles a cualquier evolución en la región.
Incluso si las rutas marítimas vuelven a operar con normalidad en el corto plazo, el conflicto ya ha alterado el equilibrio entre oferta y demanda en varios sectores clave de la economía global.
Fuente Reporte Minero

