La Cámara Chilena de la Construcción (CChC) presentó los resultados del informe Infraestructura para el Desarrollo Sostenible (IDS) 2026-2035, que posiciona a Antofagasta como el epicentro de inversión estratégica del país para la próxima década, requiriendo más de USD 25.000 millones en capital para cerrar brechas críticas en energía, agua, movilidad y servicios digitales.
El estudio, presentado en el marco de la Semana de la Construcción, identifica a la región como líder indiscutible en transición energética y desarrollo de infraestructura hídrica, pero advierte sobre rezagos significativos en conectividad digital, logística urbana y calidad del entorno urbano que limitan su potencial de crecimiento.
Energía y desalación: fortalezas estratégicas
Antofagasta se posiciona como el epicentro de la transición energética nacional, requiriendo una inversión de USD 11.678 millones en generación y almacenamiento de energía. De este monto, más de USD 11.100 millones están destinados a proyectos de energía renovable impulsados por el potencial solar y la expansión minera.
El avance más significativo es en hidrógeno verde: Antofagasta lidera a nivel nacional con una cartera de proyectos aprobados y en calificación valorizada en USD 13.800 millones, consolidando su rol como plataforma para la transición energética del país.
En materia hídrica, la región será la única en Chile con variación positiva en oferta de agua (+28,4%) hacia 2035, gracias al uso intensivo de desalación. Antofagasta concentra el 71,9% de la capacidad de desalación nacional, con inversiones privadas proyectadas de USD 9.328 millones en el sector.
Sin embargo, el informe advierte sobre brechas operativas: necesidad de reúso de aguas servidas tratadas en Mejillones, Taltal y Tocopilla, y garantizar agua potable rural en zonas de extrema aridez como San Pedro de Atacama.
Movilidad y logística: el desafío pendiente
Para fortalecer su rol como plataforma logística internacional, la CChC propone una inversión de USD 4.953 millones en infraestructura de movilidad interurbana. Los principales ejes incluyen:
Vialidad: USD 3.810 millones para mejorar la red estratégica y accesos portuarios. Logística: USD 521 millones para implementar el Corredor Bioceánico Vial, que conectará los puertos de Antofagasta, Mejillones y Tocopilla con mercados del Asia-Pacífico.
El informe identifica brechas críticas: falta de acceso ferroviario a la zona logística La Negra, que encarece transferencias de carga; saturación del acceso a la bahía de Mejillones; y necesidad de expansión de los aeropuertos Andrés Sabella (USD 169 millones) y El Loa en Calama (USD 186 millones), que operan al límite de su capacidad.
Conectividad digital: la mayor brecha del país
A pesar de su liderazgo energético, Antofagasta registra el peor nivel de calidad de servicio digital en Chile respecto a velocidad de descarga. Ninguna comuna regional supera el promedio nacional, con una crítica «doble brecha» en María Elena y Sierra Gorda, donde velocidades son significativamente inferiores al promedio regional.
Se requiere una inversión de USD 2.255 millones para revertir este rezago tecnológico, fundamental para competitividad y desarrollo territorial.
Infraestructura urbana: deterioro acelerado
La ciudad de Antofagasta presenta 10% de vialidad congestionada y 76,1% de aceras en mal estado (dentro del 40% peor evaluado a nivel nacional). En Calama, esta cifra asciende al 78,9%. La congestión se concentra en ejes longitudinales norte-sur, especialmente costanera norte y el nudo S. Allende – Edmundo Pérez Zújovic.
A nivel de espacios públicos, existe una brecha significativa: Antofagasta cuenta solo con 2,43 m² de espacio público por habitante, lejos de estándares de la OMS que sugieren entre 9 y 10 metros cuadrados.
Infraestructura social: USD 1.675 millones en educación, salud y seguridad
El período 2026-2035 requiere inversiones de USD 546 millones en salud para fortalecer la red asistencial, USD 861 millones en educación para normalización de establecimientos escolares, y USD 268,5 millones en el nuevo Complejo Penitenciario de Calama, prioritario para combatir hacinamiento crítico.
Alianza público-privada como palanca de inversión
Desde la CChC Antofagasta, su presidente Tomás Müller Salomón enfatizó que la magnitud de estos desafíos exige fortalecer la alianza público-privada en contexto de restricciones fiscales. «Antofagasta tiene la oportunidad histórica de liderar el desarrollo sostenible de Chile, pero esto requiere una planificación de largo plazo y una tramitación de permisos eficiente que brinde certeza a la inversión», señaló el directivo.
Müller Salomón agregó que «si bien la región lidera en sectores clave como energía y desalación, existen brechas significativas en calidad de servicio digital y un fuerte deterioro de infraestructura urbana, con más del 76% de aceras en mal estado. Para transformar ese potencial en calidad de vida real, es imperario destrabar la permisología que mantiene atados los proyectos y fortalecer la asociatividad público-privada».
El informe IDS 2026-2035 proyecta que Antofagasta consolidará su posición como motor de la transición energética latinoamericana, condicionado a la ejecución oportuna de estas inversiones de infraestructura crítica que aseguren competitividad territorial y bienestar urbano.
Fuente Reporte Minero

