Un fuerte incremento en los robos de conductor de cobre que afectan a las líneas de transmisión eléctrica encendió las alertas de Transelec, empresa que reportó 100 incidentes durante los primeros meses de 2026, con un total de 85 toneladas de cobre sustraídas desde sus instalaciones.
La compañía advirtió que la situación está generando una creciente presión sobre la operación del sistema eléctrico, obligando a destinar recursos humanos y técnicos a tareas de reparación de infraestructura dañada en lugar de labores asociadas al mantenimiento y operación normal de la red.
Según los antecedentes entregados por la empresa, los robos registrados este año ya se aproximan a las cifras acumuladas durante todo 2025, cuando se contabilizaron 184 incidentes y 112 toneladas de cobre robadas. Solo en 2026, Transelec ha destinado más de 2.000 horas de trabajo a la reposición de infraestructura afectada por estos delitos.
Zona centro concentra nuevos episodios
El caso más reciente corresponde al robo número 100 registrado por la compañía este año, ocurrido en la línea LT 110 kV Codegua–Alto Jahuel C2, donde fueron sustraídos aproximadamente 549 metros de conductor, equivalentes a cerca de 757 kilos de cobre.
El incidente se suma a otros dos eventos ocurridos durante la misma semana en la misma infraestructura. Uno de ellos involucró la sustracción de alrededor de 1.100 metros de conductor, mientras que otro afectó más de 3.200 metros de línea, con pérdidas estimadas en más de 4 toneladas de cobre.
La reiteración de estos hechos en una misma instalación refleja, según la compañía, el nivel de organización y recurrencia que han alcanzado este tipo de delitos en distintas regiones del país.
Riesgo para infraestructura crítica
Desde Transelec señalaron que el impacto de estos robos trasciende las pérdidas materiales, debido a que compromete activos considerados críticos para el transporte de energía eléctrica y exige movilizar equipos especializados para recuperar la operación normal de las instalaciones.
La preocupación de la empresa se intensificó tras el violento robo ocurrido en abril en la línea Huasco–Maitencillo, en la Región de Atacama, donde fueron sustraídos cerca de 3.600 metros de conductor y se registraron daños estructurales en nueve torres de alta tensión, algunas de las cuales resultaron derribadas.
Fenómeno genera preocupación en el sector eléctrico
El aumento de los robos de cobre se ha transformado en una de las principales preocupaciones para las empresas de transmisión, considerando el crecimiento del mercado ilegal asociado a este material y el impacto que estos delitos pueden generar sobre la seguridad, continuidad y confiabilidad del sistema eléctrico.
Transelec indicó que continuará colaborando con las policías, el Ministerio Público y las autoridades sectoriales para apoyar las investigaciones y reforzar las acciones destinadas a prevenir nuevos ataques contra infraestructura energética estratégica.
Fuente Reporte Minero

