Grupo CAP y Aceros AZA alcanzaron un acuerdo para combinar parte de sus negocios siderúrgicos y desarrollar una nueva compañía dedicada a la producción de acero verde en Huachipato, marcando el primer gran proyecto dentro del proceso de reconversión que impulsa CAP tras el cierre de la actividad siderúrgica tradicional en Talcahuano.
La iniciativa considera integrar activos estratégicos de Huachipato con el modelo industrial y las capacidades productivas de AZA, dando origen a una empresa en la que ambas compañías participarán como accionistas.
La operación contempla activos valorizados en US$484 millones
Para concretar la transacción, Huachipato realizará una reorganización societaria destinada a separar los activos que formarán parte de la nueva empresa. Entre ellos se incluyen la acería, dos laminadores, diversas instalaciones industriales y aproximadamente 91 hectáreas, equivalentes a cerca del 20% de la superficie total del complejo industrial, que abarca 443 hectáreas.
Posteriormente, AZA adquirirá y se fusionará con la sociedad resultante. Según los antecedentes entregados por las compañías, la operación alcanza una valorización total de US$484 millones.
Como parte del acuerdo, CAP recibirá una contraprestación de US$130 millones, compuesta por una participación equivalente al 15% de la propiedad de la empresa combinada, valorizada en US$62,5 millones; un pago en efectivo de US$25 millones; y un pago contingente de hasta US$42,5 millones sujeto al cumplimiento de determinados hitos operacionales.
Modelo productivo se basará en economía circular
A diferencia del esquema siderúrgico tradicional utilizado históricamente en Huachipato, basado en la transformación de mineral de hierro mediante altos hornos, la nueva compañía utilizará chatarra ferrosa como materia prima y tecnología de hornos eléctricos para la producción de acero.
Según las empresas, este modelo permite fabricar acero con menores emisiones y se alinea con tendencias internacionales vinculadas a la descarbonización de la industria siderúrgica.
Por su parte, AZA aportará a la nueva sociedad sus plantas productivas de Colina y Renca, además de su red nacional de recolección y procesamiento de chatarra, activos valorizados en aproximadamente US$354 millones. La compañía también liderará la operación del negocio conjunto.
Proyecto se desarrollará en dos etapas
Una vez obtenidas las aprobaciones regulatorias correspondientes, la iniciativa contempla una implementación gradual. En una primera etapa, AZA utilizará la capacidad de laminación existente en Huachipato para alcanzar una producción estimada de 200 mil toneladas anuales. Posteriormente, y sujeto a condiciones de mercado, se evaluará la construcción de una nueva acería eléctrica, proyecto que podría requerir inversiones del orden de US$250 millones.
El acuerdo también establece la posibilidad de que CAP aumente su participación accionaria desde el 15% inicial hasta un máximo de 20% una vez que se concrete el desarrollo de la acería eléctrica.
Forma parte del plan de reconversión de Huachipato
La operación se enmarca dentro del proceso de reconversión que CAP impulsa en Huachipato desde la suspensión de la producción siderúrgica en septiembre de 2024. La estrategia considera el desarrollo de cuatro áreas principales: un distrito industrial, un distrito logístico-portuario, un distrito de innovación y un distrito de desarrollo inmobiliario.
El gerente general de Grupo CAP, Nicolás Burr, señaló que la asociación con AZA constituye el primer gran hito de esta estrategia y el proyecto principal del futuro distrito industrial.
“La asociación con AZA es el primer gran hito de este proceso de reconversión y el proyecto principal del distrito industrial, marcando un avance concreto en nuestra visión de largo plazo para consolidar nuevamente a Huachipato como un polo productivo relevante para la Región del Biobío y para el país”, indicó Burr.
La materialización definitiva del acuerdo está sujeta al cumplimiento de diversas condiciones habituales para este tipo de transacciones, incluyendo las autorizaciones y aprobaciones regulatorias correspondientes. Entre ellas se encuentra la revisión de la Fiscalía Nacional Económica (FNE), además del cumplimiento de las condiciones acordadas entre ambas compañías.
Fuente Reporte Minero

