La expansión de Vaca Muerta continúa consolidándose como uno de los principales motores económicos de Argentina. Así lo evidencia un informe elaborado por el Departamento de Economía de la Universidad Austral, que muestra que la Región Sur (integrada por las provincias de Neuquén y Río Negro) alcanzó en marzo de 2026 un crecimiento interanual de 6,9% y logró ubicarse 7,7% por encima de su máximo histórico registrado en 2018.
El estudio identifica a la actividad hidrocarburífera como el principal factor detrás de este desempeño, impulsado por el desarrollo de los recursos no convencionales, nuevas inversiones en infraestructura energética y el crecimiento de los servicios asociados al sector.
La región energética lidera la recuperación económica
De acuerdo con la investigación realizada por las economistas Ana Inés Navarro y Marina Álvarez, la Región Sur es actualmente la única de las grandes zonas productivas argentinas que no solo recuperó los niveles previos al período de estancamiento económico, sino que además logró superarlos.
Durante los últimos dos años, la actividad económica de la región acumuló una expansión cercana al 30%, con una tasa promedio de crecimiento mensual de 1,1%.
El informe sostiene que el desempeño refleja el impacto estructural que ha adquirido Vaca Muerta dentro de la economía argentina, trascendiendo su condición inicial de proyecto energético para convertirse en un factor relevante de crecimiento regional y nacional.
Minería y agroindustria aún no alcanzan sus máximos históricos
El análisis también compara la evolución de otras regiones productivas del país.
La Región Andina, vinculada principalmente a la minería del litio, cobre y otros minerales estratégicos, registró un crecimiento interanual de 3,3%. Sin embargo, todavía se encuentra 12,8% por debajo de los niveles máximos alcanzados en 2018.
Por su parte, la Región Centro, donde predomina la actividad agroindustrial, avanzó 6,8% en términos interanuales, aunque permanece 18,6% bajo sus registros históricos más altos.
Según las autoras, las diferencias responden a las características propias de cada sector productivo y a los distintos factores que condicionan su desarrollo.
Inversiones energéticas sostienen el crecimiento
El estudio destaca que la actividad hidrocarburífera presenta ventajas asociadas a inversiones de largo plazo, desarrollo de infraestructura y demanda sostenida de energía, elementos que han permitido mantener una trayectoria de crecimiento más estable.
En contraste, sectores como la minería y la agroindustria continúan enfrentando desafíos vinculados a la evolución de los precios internacionales, los marcos regulatorios y las condiciones macroeconómicas.
Las investigadoras sostienen que la continuidad de las inversiones y la estabilidad de las reglas de desarrollo serán determinantes para sostener el crecimiento de las regiones vinculadas a recursos naturales.
Las tres regiones analizadas representan en conjunto cerca del 33,5% del Valor Agregado Bruto (VAB) del país y explican más del 31% del empleo asalariado privado formal. Dentro de este grupo, la Región Centro mantiene el mayor peso relativo en producción y empleo, mientras que la Región Sur se posiciona actualmente como la zona de mayor dinamismo económico gracias al impulso del sector energético.
Fuente Reporte Minero
