Cobre sobre US$6: la paradoja que presiona a las fundiciones y desafía a Chile

El precio del cobre volvió a instalarse sobre los US$6 la libra, reforzando el optimismo en torno al principal producto de exportación de Chile. Sin embargo, detrás del ciclo alcista del metal se abre una tensión menos visible: mientras el cobre alcanza altos valores en los mercados internacionales, las fundiciones enfrentan uno de los escenarios de márgenes más exigentes de los últimos años.

De acuerdo con Cochilco, el precio del cobre cerró la semana del 22 al 26 de junio de 2026 en US$6,03 por libra, con un retroceso semanal de 1,8%, pero con un promedio anual de US$5,93 por libra, cifra 38,84% superior a la registrada en igual fecha de 2025. La Comisión explicó que la corrección semanal estuvo asociada al fortalecimiento del dólar y a una lectura más restrictiva de la Reserva Federal, aunque fue contenida por menores inventarios en Londres y Shanghái, estrechez de concentrados y riesgo arancelario en Estados Unidos.

El dato confirma que el cobre sigue en un ciclo de alta valorización, impulsado por restricciones de oferta, demanda vinculada a transición energética y expectativas de mayor consumo industrial. Pero el buen precio del metal no se traduce automáticamente en mejores condiciones para toda la cadena productiva. En el segmento de fundición y refinación, el negocio se ha vuelto más complejo.

La razón está en los cargos de tratamiento y refinación, conocidos como TC/RC, que son los pagos que reciben las fundiciones por transformar concentrado de cobre en metal refinado. Reuters advirtió que estos cargos cayeron desde US$80 por tonelada y 8 centavos por libra en 2024 a US$21,25 por tonelada y 2,125 centavos por libra en 2025, mientras que este año llegaron a cero en términos anuales de referencia. En el mercado spot, incluso, los cargos han estado en terreno negativo durante varios meses, lo que implica que algunas fundiciones terminan pagando por acceder al concentrado.

Este fenómeno responde a un desbalance estructural. China expandió su capacidad de fundición más rápido que el crecimiento de la producción minera global, intensificando la competencia por concentrados. Según Reuters, la producción china de cobre refinado creció 8% en 2025, hasta 14,72 millones de toneladas, mientras la producción global de mina aumentó solo 1%, de acuerdo con cifras del International Copper Study Group.

La consecuencia es una paradoja para la industria: el cobre se transa en niveles altos, pero procesarlo puede ser cada vez menos rentable para las plantas que dependen de los TC/RC como principal fuente de ingresos. En ese contexto, los subproductos, como oro, plata y ácido sulfúrico, han ganado peso en la ecuación económica de las fundiciones. Reuters señaló que, según estimaciones de CRU, los cargos de procesamiento representaban 39% de los ingresos de una fundición en 2018, mientras que el año pasado los mayores generadores de ingreso pasaron a ser el “free metal” y los créditos por subproductos.

El problema no es solo financiero. También es estratégico. Las fundiciones son el eslabón que conecta la producción minera con el cobre refinado utilizado en redes eléctricas, manufactura, electromovilidad, tecnologías limpias e infraestructura industrial. En un escenario de mayor competencia geopolítica por minerales críticos, la capacidad de procesar y refinar cobre vuelve a instalarse como un tema de seguridad económica.

Cochilco ya había advertido que Chile ha perdido peso relativo en esta etapa de la cadena. En su análisis sobre la industria mundial de fundiciones, el organismo señaló que en 2023 China alcanzó una participación de 44% en la producción mundial de cobre fundido, mientras Chile llegó a 6%, lo que representa una caída de 50% frente a su participación de 1992. Además, el país registró una utilización de 65% de su capacidad nominal de fundición, por debajo del promedio mundial de 78,2%.

El mismo informe sostuvo que la producción chilena de concentrados representó 53% de la producción de cobre en 2023 y que esa proporción podría subir a 77% hacia 2040. Esto implica que Chile exportará una mayor proporción de cobre en forma de concentrado si no desarrolla nuevas capacidades de procesamiento, justo en momentos en que la competencia global por fundición se vuelve más exigente.

La discusión es especialmente relevante para Chile, principal productor mundial de cobre de mina, porque el país no solo enfrenta el desafío de producir más metal. También debe definir cuánto valor quiere capturar dentro de su propio territorio. La modernización de fundiciones, la recuperación de subproductos, la refinación, la trazabilidad ambiental y el desarrollo de tecnologías más limpias aparecen como elementos centrales de una estrategia industrial de largo plazo.

En esa línea, el proyecto de modernización de la Fundición Hernán Videla Lira, de ENAMI, se mantiene como una de las iniciativas más relevantes. Reuters informó que el plan considera una inversión de US$1.700 millones, una nueva fundición con capacidad para procesar 850.000 toneladas anuales de concentrado y una refinería electrolítica de 240.000 toneladas de cátodos, además de tecnología ambiental, recuperación energética y uso de agua desalada.

La presión internacional muestra que este no es un debate aislado. En Japón, Mitsubishi Materials anunció que dejará de procesar concentrado de cobre en su planta Onahama hacia fines de marzo de 2027, citando una fuerte caída en los TC/RC y una mayor competencia de fundiciones extranjeras. Reuters también advirtió que las fundiciones occidentales enfrentan una crisis más amplia por la expansión china en capacidad de procesamiento de metales, lo que está presionando márgenes en distintas cadenas de minerales críticos.

Para Chile, el actual ciclo del cobre abre una oportunidad, pero también una advertencia. El alto precio fortalece ingresos, exportaciones y expectativas de inversión. Sin embargo, si el país no avanza en capacidad de procesamiento, modernización tecnológica y captura de valor, una parte relevante del negocio seguirá dependiendo de decisiones industriales tomadas fuera de sus fronteras.

Fuente Reporte Minero