Proyectos como la nueva concentradora de Escondida -que supera los US$5.000 millones- y la expansión de El Abra -en torno a los US$7.500 millones- no solo permitirán sostener e incrementar la producción, sino también impactar más allá de la industria.
El ingreso de grandes proyectos al Sistema de Evaluación Ambiental (SEA), como la nueva concentradora de Escondida y la ampliación de El Abra, está marcando un nuevo ciclo para la minería en Chile. Así lo planteó el director ejecutivo de Núcleo Minero, Álvaro Merino, en entrevista con Portal Minero, donde destacó el rol estratégico que volvería a jugar el sector en la economía nacional.
“Sin duda que el futuro para la minería es auspicioso debido a la creciente demanda por minerales, particularmente de cobre y de litio”, afirmó, subrayando que este impulso responde a tendencias globales como la electromovilidad, las energías limpias y el desarrollo de tecnologías asociadas a la inteligencia artificial.
En este contexto, Merino valoró el avance de iniciativas de gran escala, señalando que “los recientes anuncios (…) son una muy buena noticia para Chile y su minería”, ya que reflejan la confianza de inversionistas internacionales en el país. Proyectos como la nueva concentradora de Escondida -que supera los US$5.000 millones- y la expansión de El Abra -en torno a los US$7.500 millones- no solo permitirán sostener e incrementar la producción, sino también dinamizar el empleo y la actividad de proveedores, dice.
Impacto más allá de la industria
A su juicio, el impacto de estas inversiones trasciende a la propia industria. “Si hacemos bien esta tarea, daremos un impulso robusto a la inversión y a la producción, de modo tal que la minería volverá a ser un motor de crecimiento y desarrollo como lo fue en el pasado (…) generando empleo, divisas y aportando recursos para que el Estado pueda realizar su labor”, sostuvo.
Sin embargo, el ejecutivo advirtió que para consolidar este escenario es necesario enfrentar desafíos estructurales. “Hoy, el principal obstáculo es la lenta tramitación de permisos, lo que implica un alto costo en tiempo y recursos”, señaló, enfatizando la importancia de avanzar hacia procesos más eficientes que permitan materializar las inversiones sin comprometer los estándares ambientales.
De esta forma, Merino planteó que el potencial de la minería no solo depende del contexto internacional, sino también de la capacidad del país para generar condiciones adecuadas que permitan desplegar esta nueva ola de inversión con la intensidad que requiere el desarrollo económico de Chile.

