Aranceles al cobre en EE.UU. reactivan comercio hacia Comex

Los grandes traders de cobre vuelven a buscar metal en distintas regiones del mundo para enviarlo a Estados Unidos, luego de que la renovada especulación sobre posibles aranceles a las importaciones reactivara una operación que ya había tensionado el mercado global del metal rojo.

La amenaza intermitente de nuevas tarifas impulsadas por la administración del presidente Donald Trump ha marcado el comportamiento del cobre durante el último año. El principal efecto ha sido una fuerte distorsión entre los precios negociados en Comex, en Nueva York, y las referencias globales de la Bolsa de Metales de Londres (LME), generando oportunidades de arbitraje para quienes logren trasladar metal hacia Estados Unidos.

Durante los últimos meses, las importaciones estadounidenses de cobre se habían desacelerado, luego de que la baja en los precios de Comex redujera la rentabilidad de los envíos. Sin embargo, el reciente aumento del diferencial entre Comex y la LME volvió a hacer atractivo el traslado de inventarios hacia el mercado estadounidense.

Reactivación de flujos hacia el mercado estadounidense
De acuerdo con operadores citados por Bloomberg y medios especializados, los envíos podrían retornar a niveles de entre 150.000 y 200.000 toneladas mensuales. Henry Van, jefe de análisis de metales industriales de Trafigura Group, señaló que «hay un poco de déjà vu. Estamos en la misma situación del año pasado, donde todas las toneladas se dirigen a Estados Unidos».

El contrato más cercano de cobre en Comex subió a más de US$500 por tonelada sobre los precios al contado de la LME, su mayor prima desde el otoño boreal pasado. Ese diferencial es clave, porque permite a los traders capturar mayores precios en Estados Unidos frente a otros centros de consumo global.

El escenario arancelario de Estados Unidos
La fortaleza de Comex responde a dos factores principales: el renovado apetito de los inversionistas por el cobre y la expectativa de que Washington avance con aranceles al cobre refinado como parte de su estrategia para proteger la industria local.

La Casa Blanca estableció que el secretario de Comercio debe entregar, a más tardar el 30 de junio de 2026, una actualización sobre el mercado estadounidense del cobre, incluyendo capacidad de refinación y condiciones del mercado de cobre refinado. Ese informe podría abrir la puerta a un arancel universal de 15% al cobre refinado desde el 1 de enero de 2027 y de 30% desde 2028, si el gobierno determina que las importaciones siguen representando un riesgo para la seguridad nacional.

Movimientos masivos en inventarios de la LME
La presión sobre los inventarios globales se intensificó luego de que Trafigura iniciara movimientos para retirar grandes volúmenes de cobre desde bodegas registradas en la LME, incluyendo metal almacenado en Nueva Orleans. Según Reuters, la operación busca capturar parte de las primas disponibles en Comex antes de una eventual decisión arancelaria de Estados Unidos.

Los pedidos de retiro fueron de gran magnitud. Más de 30.000 toneladas métricas de cobre fueron marcadas para entrega en Nueva Orleans, mientras que las cancelaciones globales superaron las 50.000 toneladas. Esto elevó la proporción de inventarios cancelados a cerca del 30% del stock total de cobre de la LME, estimado en 391.900 toneladas.

Este tipo de movimientos reduce la disponibilidad inmediata de metal en el sistema LME y puede amplificar las tensiones sobre el suministro fuera de Estados Unidos, especialmente si otros traders replican la estrategia para aprovechar la prima en Comex.

Una carrera por asegurar cobre antes de posibles tarifas
La sola posibilidad de nuevos aranceles es suficiente para sostener los flujos hacia Estados Unidos. Traders y fondos estiman que, si se confirma una tarifa al cobre refinado desde 2027, el segundo semestre de 2026 podría abrir una ventana de alta rentabilidad para importar metal antes de la entrada en vigencia de las nuevas medidas.

El incentivo sería especialmente fuerte si los precios de Comex continúan superando con holgura a los de la LME. En ese escenario, los operadores buscarían asegurar inventarios físicos en Estados Unidos, anticipándose a posibles restricciones, mayores costos o distorsiones de mercado una vez aplicados los aranceles. Este fenómeno ya tiene precedentes recientes: en 2025, la investigación estadounidense bajo la Sección 232 sobre importaciones de cobre provocó un fuerte aumento de inventarios en Comex, mientras metal previamente almacenado en bodegas de la LME y Shanghai fue redirigido hacia Estados Unidos.

Desafíos logísticos en rutas comerciales
Aunque el arbitraje vuelve a ser atractivo, llevar cobre hacia Estados Unidos se ha vuelto más complejo. Los envíos desde Sudamérica hacia puertos estadounidenses enfrentan demoras mayores a las habituales, en medio de disrupciones logísticas vinculadas al conflicto en Medio Oriente y una mayor congestión en el Canal de Panamá.

Estas restricciones elevan los costos de flete, alargan los plazos de entrega y pueden reducir la velocidad con que el metal llega al mercado estadounidense. Aun así, mientras la prima de Comex siga siendo suficientemente alta, los operadores mantendrán incentivos para buscar cobre disponible en cualquier origen. El fenómeno también puede afectar a otros consumidores globales, especialmente en Asia y Europa, si una proporción creciente del metal disponible termina siendo absorbida por Estados Unidos.

Cobre en niveles históricamente altos
El cobre ya se encuentra en niveles elevados. En Londres, el metal alcanzó recientemente los US$13.746 por tonelada, acumulando un alza cercana al 43% en el último año, según reportes de mercado. El impulso responde a una combinación de factores: expectativas de mayores inversiones en redes eléctricas, crecimiento de la demanda vinculada a inteligencia artificial y centros de datos, transición energética, retorno de compradores chinos tras el Año Nuevo Lunar y posicionamiento alcista de inversionistas en Comex.

La recuperación de la demanda china ha sido relevante, ya que compradores del mayor consumidor mundial de cobre se habían alejado del mercado cuando los precios subieron con fuerza a comienzos de año. Su regreso refuerza la percepción de un mercado más ajustado.

Riesgo de déficit fuera de Estados Unidos
Analistas advierten que, si los flujos hacia Estados Unidos se intensifican, el mercado fuera de ese país podría enfrentar una mayor escasez. La presión sería particularmente visible en los inventarios de la LME, que operan como referencia global para disponibilidad física de cobre.

Nicholas Snowdon, economista jefe de metales de Mercuria Energy Group, sostuvo que el mercado de cobre fuera de Estados Unidos ya se encuentra en déficit y que los inventarios en China comenzaron a reducirse. A su juicio, el foco de esa escasez debería trasladarse hacia la LME. Si Estados Unidos confirma aranceles al cobre refinado a partir de 2027, el retiro de inventarios desde la LME podría intensificarse durante el tercer y cuarto trimestre de 2026, presionando aún más el mercado físico.

Un mercado global cada vez más fragmentado
La reactivación del comercio arancelario muestra cómo las decisiones de política comercial pueden fragmentar un mercado global tradicionalmente integrado. Mientras Estados Unidos busca fortalecer su seguridad de suministro y proteger su industria, los traders responden moviendo metal hacia el mercado que ofrece mejores precios.

Para productores, consumidores e inversionistas, el resultado es un entorno más volátil. Las primas regionales, los costos logísticos y la disponibilidad física comienzan a pesar tanto como los fundamentos tradicionales de oferta y demanda. En un contexto de alta demanda estructural por electrificación, inteligencia artificial, infraestructura energética y transición hacia tecnologías bajas en carbono, cualquier distorsión en los flujos de cobre puede amplificar las tensiones sobre la cadena global de suministro.

Si la administración Trump avanza con aranceles al cobre refinado, el segundo semestre de 2026 podría convertirse en una nueva carrera por asegurar metal antes de 2027. Y, como ya ocurrió en episodios anteriores, esa carrera podría elevar los precios en Estados Unidos, reducir inventarios globales y aumentar la presión sobre uno de los metales más estratégicos para la economía mundial.

Fuente Reporte Minero