Participar activamente en la agenda sectorial, fortalecer la cadena de suministro, impulsar avances en desempeño operacional y seguridad, y contribuir a la concreción de iniciativas de inversión figuran entre las prioridades que Ari Bermann se ha trazado al encabezar la Asociación de Proveedores Industriales de la Minería (Aprimin).
Para el período 2026, el Comité Ejecutivo quedó integrado además por Ricardo Garib, Macarena Vallejo, José Pablo Domínguez, Evelyn Galaz y Luciano López, dando continuidad al trabajo institucional del gremio.
En conversación con MINERÍA CHILENA, Bermann —quien asumió la presidencia en enero de 2026—aborda los desafíos del entorno actual, el vínculo con la próxima administración y el aporte estratégico del sector proveedor en un contexto de mayores exigencias en competitividad y estándares.
¿Qué significa para usted asumir la presidencia de Aprimin?
Asumir la presidencia de Aprimin es un honor y, al mismo tiempo, una responsabilidad muy concreta: representar a la cadena de empresas proveedoras que sostiene la operación minera día a día.
Los proveedores estamos en la primera línea de la continuidad operacional, la seguridad, la productividad, la innovación y la sostenibilidad aplicada en faena. Por eso, este rol lo entiendo como un mandato para aportar soluciones, generar coordinación y elevar estándares, con una mirada país.
Aprimin ha crecido y se ha consolidado como un actor incidente; el desafío ahora es profundizar ese impacto con propuestas técnicas y resultados verificables.
¿Cuáles serán los ejes prioritarios y objetivos de su gestión al frente de Aprimin?
Hemos definido una agenda de trabajo organizada en cuatro ejes prioritarios:
- Contingencia minera y sostenibilidad: participar activamente en los temas que afectan la licencia para operar, el desempeño ambiental y social y la competitividad del sector, aportando desde el mundo proveedor con evidencia y experiencia operacional.
- Desarrollo de proveedores y “minería virtuosa”: impulsar capacidades, innovación aplicada y encadenamientos que fortalezcan a las empresas proveedoras, especialmente a las de menor tamaño, para que puedan crecer y escalar.
- Competitividad y productividad: promover mejoras concretas en eficiencia, estandarización, digitalización y adopción tecnológica, siempre con seguridad como base.
- Materialización de proyectos e inversión: contribuir a destrabar cuellos de botella —especialmente en permisos y coordinación de servicios— para que los proyectos avancen con plazos más claros y mayor trazabilidad.
En términos de objetivos, buscamos que Aprimin sea un gremio más útil para sus socios y más incidente: con una oferta de valor clara por comité, más colaboración con mandantes y autoridades, y resultados concretos en seguridad, formación, productividad e innovación aplicada.
Desde la perspectiva de los proveedores, ¿cómo evalúa el momento que atraviesa la industria minera chilena?
Vemos un momento de oportunidades relevantes, pero también de exigencias crecientes. La demanda global de minerales estratégicos y el potencial de nuevas inversiones conviven con desafíos estructurales: productividad, costos, capital humano, tiempos de tramitación, permisos y mayor presión por estándares ambientales y sociales. Desde la perspectiva de los proveedores, esto se traduce en una necesidad muy clara: estar preparados para responder con capacidades, innovación y personas calificadas.
En ese contexto, es importante reconocer que los proveedores industriales son el motor del sector, aportando conocimiento, innovación y tecnología para sostener la continuidad operacional y elevar la eficiencia en faena.
Se estima que tres de cada cuatro empleos en la minería chilena provienen de empresas proveedoras, llegando a representar entre el 77% y el 80% del personal en la gran minería. Por lo mismo, cuando hablamos de productividad, seguridad y sostenibilidad, hablamos de una cadena de valor completa, donde el desempeño de los proveedores es determinante.
Chile cuenta con una minería madura, con una base técnica robusta y experiencia operacional acumulada. Ese conocimiento es una ventaja competitiva que debemos cuidar y potenciar, porque nos permite no solo operar mejor aquí, sino también exportar soluciones, servicios y tecnologías a otros distritos mineros de la región.
¿Cómo proyecta Aprimin su relación con el próximo Gobierno, considerando la eventual figura de un biministro en Minería?
Nuestra aproximación será institucional, técnica y colaborativa. Trabajaremos con el próximo Gobierno desde el primer día, aportando propuestas y antecedentes desde la realidad operacional. Respecto del diseño ministerial, lo central no es el rótulo, sino que la minería mantenga foco, capacidad técnica y prioridades claras.
Si existe un biministerio, lo que corresponde es asegurar: equipos robustos, atribuciones definidas, coordinación efectiva entre servicios, y una agenda con metas medibles en inversión, permisos, trazabilidad y competitividad. Si eso se cumple, puede ser una oportunidad para acelerar decisiones y alinear mejor minería y economía. En síntesis: pragmatismo con estándares y resultados.
Lea la entrevista completa en MINERÍA CHILENA.
Fuente Mch

