La eventual salida de Transmares de Puerto Chacabuco abrió un nuevo foco de preocupación en la Región de Aysén. La empresa, responsable del transporte de carga en contenedores en los puertos del sur austral, habría programado el término de sus operaciones para fines de febrero, una decisión que ya está generando inquietud en el sector minero, portuario y logístico regional.
Una de las voces más críticas ha sido la de Minera Pacífico del Sur, controladora del yacimiento El Toqui, cuyo gerente general, José Quiroga, advirtió que el cese de Transmares afecta directamente la salida de minerales desde la región, especialmente cargas de oro y plata que, por normativa, deben transportarse en maxisacos sellados dentro de contenedores para su comercialización.
Minera Pacífico del Sur advierte impacto directo en su logística
Según explicó Quiroga, la salida de la naviera compromete una parte crítica de la cadena logística de la compañía, ya que sin transporte regular de contenedores desde Puerto Chacabuco se dificulta sacar mineral de la región hacia sus mercados de destino.
La minera también señaló que el impacto no se limita a su operación de oro y plata. La empresa trabaja además de manera habitual con trabajadores portuarios en el embarque de concentrado de zinc, por lo que la paralización de Transmares también tensiona la continuidad de esa actividad.
Más de 120 familias podrían quedar afectadas
El problema también golpea al empleo local. Dos sindicatos de estibadores han advertido que alrededor de 120 familias de Aysén y Chacabuco dependen de esta fuente laboral, vinculada al movimiento de carga de Transmares en los recintos portuarios de Puerto Chacabuco.
El dirigente sindical Rich Raimapo indicó que los trabajadores siguen participando en mesas de diálogo con autoridades y que ya se han realizado gestiones con la confederación a nivel nacional, incluyendo comunicaciones al Ministerio del Trabajo, para visibilizar la situación y buscar apoyo en caso de cesantía.
El impacto va más allá de la minería
Desde el mundo empresarial y sindical coinciden en que la salida de Transmares no solo afecta a la minería. La compañía cumple un rol relevante en el movimiento de carga en contenedores para empresas pesqueras y también en el ingreso de abastecimiento para Coyhaique, lo que amplía el alcance del problema a buena parte de la economía regional.
Ese punto fue planteado en reuniones con autoridades regionales y provinciales, donde se expuso que la conectividad marítima en contenedores desde Puerto Chacabuco es un servicio estructural para distintas actividades productivas del territorio.
Trabajadores piden medidas estructurales y apoyo estatal
Entre las propuestas planteadas por los sindicatos aparece la necesidad de una mesa de trabajo resolutiva que permita atender tanto la contingencia laboral como las condiciones estructurales que encarecen la operación portuaria.
Uno de los puntos más mencionados es el alto costo del remolcador exigido por la autoridad marítima para ciertas maniobras en Puerto Chacabuco. Los trabajadores han pedido que ese servicio pueda ser subvencionado, no para beneficiar a una sola naviera, sino para reducir costos a cualquier operador que trabaje en el puerto, incluyendo a Transmares si decidiera mantenerse y a futuras compañías interesadas.
Fuente Reporte Minero

