EE. UU. aprueba primer plan para limpiar minas de uranio abandonadas

La Comisión Reguladora Nuclear de Estados Unidos (NRC) otorgó, por primera vez en su historia, una licencia a una empresa privada para remediar minas de uranio abandonadas y reciclar el material recuperado para uso energético. La autorización fue concedida a DISA Technologies, con sede en Wyoming, y marca un hito en el intento de abordar los pasivos ambientales derivados del Proyecto Manhattan, programa militar que impulsó la extracción masiva de uranio durante la Segunda Guerra Mundial.

Sitios contaminados por residuos mineros, muchos de ellos en territorios de la Nación Navajo, una de las reservas india más grande de Estados Unidos, las cuales permanecieron por décadas sin tratamiento. La nueva licencia abre la posibilidad de limpiar estos pasivos bajo supervisión federal, al tiempo que se recuperan cientos de millones de libras de uranio atrapadas en los relaves.

Tecnología para una limpieza segura y productiva

DISA empleará la tecnología High Pressure Slurry Ablation (HPSA), el único método validado por la NRC para el tratamiento de residuos con uranio. El proceso permite separar y concentrar el material radiactivo sin generar emisiones secundarias significativ

“El gobierno de Estados Unidos incentivó la producción de uranio durante la Guerra Fría, y muchas pequeñas faenas quedaron abandonadas sin regulación ni garantías. Hoy, esa herencia representa un problema ambiental y sanitario que debemos resolver”, explicó Greyson Buckingham, CEO de DISA Technologies.

De acuerdo con la Agencia de Protección Ambiental (EPA), existen cerca de 15.000 sitios asociados a residuos de minas de uranio en el oeste de Estados Unidos. La empresa ya trabaja con la Nación Navajo en la remediación del primer yacimiento, tras varios años de estudios y pruebas piloto realizadas con apoyo de la EPA.

Reutilizar el uranio para reducir dependencia externa

El proyecto permitirá reciclar el uranio recuperado como insumo para la generación nuclear doméstica, en un contexto donde Estados Unidos consume más de 32 millones de libras anuales, pero produce menos del 3% de esa demanda. Actualmente, cerca de un cuarto del uranio enriquecido utilizado por las 94 centrales nucleares estadounidenses proviene de Rusia, lo que ha generado preocupación por la seguridad energética del país.

Entre 1944 y 1986, se extrajeron casi 4 millones de toneladas de uranio de tierras pertenecientes a la Nación Navajo, dejando zonas de contaminación y enfermedades.

“Llevamos 40 años buscando una solución para estos sitios abandonados sin mover una pala de tierra. Esta tecnología ofrece una oportunidad concreta de restaurar el territorio y reciclar materiales de forma segura”, afirmó Stephen Etsitty, director de la Agencia de Protección Ambiental Navajo a Mining.com.

Fuente: Reporte Minero