Estudio coreano revela el “playbook” del litio en América Latina: cinco modelos de gobernanza en disputa

Un nuevo estudio elaborado por investigadores coreanos entrega claves para entender por qué los países de América Latina han seguido caminos tan distintos en la gobernanza de sus industrias de litio, pese a enfrentar presiones internacionales similares.

La investigación, publicada en la revista The Extractive Industries and Society, analiza los casos de Chile, Argentina, Brasil, Bolivia y México en un contexto de acelerado aumento de la demanda global por este mineral, clave para las baterías de vehículos eléctricos y el almacenamiento de energía renovable.

América Latina concentra algunas de las mayores reservas de litio del mundo, lo que convierte a la región en un eje estratégico para gobiernos y empresas que buscan asegurar suministro futuro.

Cinco países, cinco modelos de gobernanza del litio

El estudio muestra que, aunque todos los países enfrentan incentivos externos parecidos para aumentar el rol del Estado, la forma en que cada uno gobierna el litio es muy distinta:

  • Chile: ha adoptado un modelo híbrido, que combina una fuerte supervisión estatal con la participación de privados bajo marcos regulatorios estrictos y contratos específicos.
  • Argentina y Brasil: mantienen, en general, regímenes descentralizados y orientados al mercado, donde provincias o estados y empresas privadas tienen un rol protagónico en la exploración y desarrollo de proyectos.
  • Bolivia: optó por un esquema altamente controlado por el Estado, que intenta liderar toda la cadena de valor, desde la extracción hasta procesos de industrialización.
  • México: ha impulsado una nacionalización del litio principalmente a nivel retórico y legal, con un discurso fuerte de control estatal, pero avances prácticos más limitados en términos de proyectos en operación.

El mensaje de fondo es claro: no existe un único “modelo latinoamericano” de gobernanza del litio; en su lugar, conviven enfoques híbridos, mercadistas, estatistas y simbólicos.

El marco de dos etapas: mercados y política

El principal autor del estudio, Seungho Lee, académico del Departamento de Estudios Hispánicos y Latinoamericanos de la Universidad Nacional de Jeonbuk, propone un marco de decisión en dos etapas para explicar estas diferencias.

1. Fuerzas globales: precios y competencia estratégica

En la primera etapa, el estudio sostiene que los ciclos de precios de los commodities y la competencia estratégica entre potencias generan presiones e incentivos para que los gobiernos intervengan en el sector del litio.

Cuando los precios suben y el litio se consolida como mineral crítico, crece la tentación de reforzar el rol del Estado, ya sea vía regulaciones, empresas públicas o cambios constitucionales y legales.

2. Política interna: acuerdos y madurez de la industria

Sin embargo, el impacto de esas fuerzas externas depende de dos factores internos:

  • La madurez de la industria del litio en cada país (si ya existe producción relevante, infraestructura y know-how, o si está en una fase temprana).
  • El tipo de “acuerdo político” o arreglo de poder interno, es decir, cómo se relacionan el Estado, el sector privado, los gobiernos subnacionales, las comunidades y otros grupos de interés.

En función de estos elementos, cada país define qué tan profundo y de qué forma interviene el Estado en la industria del litio. Así se explica, por ejemplo, por qué Chile y Bolivia pueden compartir un discurso de importancia estratégica, pero aplicar modelos muy distintos.

Un modelo único no sirve: advertencia a gobiernos y empresas

Una de las principales advertencias del estudio está dirigida a gobiernos extranjeros y empresas multinacionales que miran a la región como un bloque homogéneo de “países litíferos”.

Los autores señalan que no funcionan las estrategias únicas o “copiar y pegar” para relacionarse con América Latina en materia de litio.
Por el contrario, recomiendan:

  • Considerar tanto las condiciones internacionales (precios, demanda, competencia geopolítica),
  • como las realidades políticas e industriales específicas de cada país (capacidad estatal, descentralización, tradición regulatoria, presencia de empresas públicas, rol de comunidades y territorios).

En resumen, una estrategia que puede ser efectiva en el marco híbrido de Chile puede fracasar en el modelo estatal de Bolivia, y un enfoque diseñado para la estructura descentralizada de Argentina o Brasil difícilmente funcionará en el contexto más discursivo y legalista de México.

Demanda en alza y presión sobre las cadenas de suministro

El estudio recuerda que el litio es un insumo crítico para las baterías de ion-litio utilizadas en:

  • Vehículos eléctricos,
  • Sistemas de almacenamiento de energía renovable a gran escala,
  • Equipos electrónicos y soluciones de respaldo energético.

Las proyecciones citadas apuntan a que la demanda vinculada a la producción de vehículos eléctricos podría aumentar más de 300% hacia 2030 en comparación con 2023, lo que eleva de manera significativa la presión sobre las cadenas de suministro.

Esta tendencia ya se traduce en:

  • Mayor competencia por acceder a proyectos y reservas de litio,
  • Nuevas políticas para “blindar” cadenas de valor críticas,
  • Discursos de “soberanía sobre recursos estratégicos” en diversos países.

Implicancias estratégicas para la región

Las conclusiones del estudio tienen implicancias directas para América Latina:

  • Refuerzan la idea de que la gobernanza del litio no se define solo en los mercados globales, sino también en la forma en que cada país organiza su política interna y sus instituciones.
  • Muestran que la consistencia regulatoria, la claridad de las reglas y la capacidad estatal son tan relevantes como las reservas geológicas para atraer inversión o impulsar modelos estatales exitosos.
  • Subrayan que la región es un actor clave en la geopolítica del litio, pero que su influencia dependerá de cómo logre articular intereses nacionales, territoriales y globales.

Para empresas y gobiernos que quieren participar en la cadena del litio latinoamericano, el mensaje es claro: no basta con seguir la señal de precios; hay que entender a fondo el “playbook” político e institucional de cada país si se quiere tener éxito en la carrera por este mineral estratégico.

Fuente: Reporte Minero