La unión de Anglo American y Teck representa una de las operaciones más relevantes en la historia de la minería global. La integración convertiría a ambas compañías en un productor de cobre de primer orden, en línea con el crecimiento esperado de la demanda global del metal.
Sinergias en el norte del país
El eje de la propuesta está en Collahuasi, lugar en donde Anglo y Glencore tienen cada uno un 44%, y en Quebrada Blanca, controlada por Teck junto a Codelco y Sumitomo. La cercanía geográfica de ambos yacimientos, separados por apenas 10 kilómetros, abre la puerta a proyectos conjuntos de procesamiento y transporte de mineral, con un potencial de ahorro estimado en US$ 800 millones anuales.
No obstante, el avance de esta integración depende de la aprobación de Glencore, que comparte la propiedad de Collahuasi. Según fuentes consultadas por Mining, la valoración de Quebrada Blanca y la definición de esquemas de gobernanza, participación en utilidades y acuerdos de suministro serán elementos críticos para destrabar un acuerdo.
Desafíos en Quebrada Blanca
El proyecto QB2, expansión de Quebrada Blanca inaugurada en 2023, ha enfrentado sobrecostos y problemas con la disposición de relaves, lo que obligó a ajustar sus metas de producción y retrasar decisiones de crecimiento. Analistas advierten que la producción podría seguir afectada en 2026 si no se resuelven estos problemas estructurales.
Entre las iniciativas presentadas, destaca la construcción de una correa transportadora entre ambas faenas para procesar mineral en instalaciones compartidas. Sin embargo, no está definido si esta colaboración derivará en la creación de una unidad operativa independiente o si se mantendrá la autonomía de cada empresa.
Participación de socios japoneses y Codelco
En este escenario también pesan los intereses de los socios minoritarios. Mitsui y Sumitomo participan en ambos proyectos, mientras que Codelco mantiene presencia en Quebrada Blanca. Tanto la estatal chilena como los conglomerados japoneses han señalado que siguen de cerca la evolución de las negociaciones.
El interés en compartir infraestructura refleja un cambio en la estrategia de las grandes mineras, que buscan optimizar costos y reducir tiempos de desarrollo ante leyes de mineral decrecientes y procesos de permisos cada vez más largos. Anglo ya avanzó en un acuerdo similar para integrar operaciones de Los Bronces con Andina, lo que proyecta un aumento de 120 mil toneladas anuales de cobre.
Fuente: Reporte Minero

