Milei pone a Chile como referencia y busca acelerar la competencia por capital minero en Argentina

El presidente argentino, Javier Milei, volvió a ubicar a la minería en el centro de su estrategia económica y esta vez lo hizo con una comparación explícita con Chile. En la apertura del 144° período de sesiones ordinarias del Congreso, afirmó que “la minería se despegará por toda la Cordillera” y agregó que, “si hiciéramos las cosas… como la hace Chile”, la cordillera argentina podría generar 1.000.000 de puestos de trabajo reales.

La referencia no fue menor: más que una frase política, fue una definición de competencia. El Gobierno está presentando a Chile como el estándar regional que Argentina quiere alcanzar en atracción de capital, escala productiva y continuidad regulatoria para proyectos mineros de largo plazo.

La comparación con Chile: de vecino minero a meta de política económica

En el discurso oficial, Chile aparece como el ejemplo de una cordillera convertida en plataforma de inversión y empleo. Milei usó esa comparación para reforzar una idea de fondo: Argentina no carece de recursos, sino de un marco suficientemente estable y competitivo para convertir su potencial geológico en proyectos ejecutados.

Esa narrativa encaja con la agenda más amplia expuesta por el mandatario el 1 de marzo, donde insistió en reformas para bajar impuestos, profundizar la desregulación y seguir reordenando reglas económicas en 2026. Reuters resumió ese mensaje como una nueva etapa de reformas estructurales con foco en crecimiento e inversión.

RIGI: la herramienta para cerrar la brecha con Chile

El principal instrumento que Milei puso sobre la mesa fue nuevamente el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). En el propio discurso aseguró que ya se aprobaron US$25.000 millones en proyectos “que ya están en marcha”, que se evalúan solicitudes adicionales por US$45.000 millones, y que los 32 proyectos presentados en 11 provincias demandarán más de 60.000 puestos de trabajo directos e indirectos.

Milei fue más allá y definió al RIGI como “la política de desarrollo más eficaz del siglo”, planteando que su objetivo es convertirlo en una política de Estado para volver a Argentina “el país más atractivo de la región para invertir”. Ese punto vuelve a conectar con Chile: el mensaje oficial es que el RIGI debe funcionar como el puente para competir con jurisdicciones mineras más consolidadas.

La competencia por capital ya está en marcha

Más allá del discurso, la carrera por atraer inversión minera ya muestra señales concretas. En los últimos días, Reuters reportó que Argentina aprobó dos inversiones mineras por US$1.140 millones bajo el esquema RIGI, reforzando la narrativa de que el régimen empieza a traducirse en decisiones de capital.

A esto se suman hitos previos: en mayo de 2025, el Gobierno aprobó el proyecto de litio Rincón de Rio Tinto por US$2.500 millones, el primero en avanzar bajo RIGI; y en septiembre de 2025 aprobó el proyecto de cobre Los Azules de McEwen Copper por US$2.700 millones, el primer proyecto cuprífero del régimen.

El ángulo financiero: cobre, litio y la cordillera como activo estratégico

Desde una mirada de mercado, el mensaje de Milei busca reposicionar a Argentina no solo como país con recursos, sino como jurisdicción en transición hacia mayor bancabilidad. El foco está puesto en proyectos de cobre y litio, justamente los segmentos donde la comparación con Chile resulta más sensible para inversionistas, desarrolladores y proveedores.

La señal también se vuelve más relevante por el momento del ciclo minero regional. Reuters informó en febrero que Vicuña Corp. —joint venture entre BHP y Lundin Mining— podría duplicar su inversión en 2026 hasta unos US$800 millones en los proyectos Filo del Sol y Josemaría, ubicados en la franja andina sobre la frontera entre Argentina y Chile. Ese dato ilustra con claridad que la disputa por capital en la cordillera ya no es teórica: está ocurriendo en activos binacionales y en tiempo real.

Marco legal “robusto”: el otro pilar para parecerse a Chile

El discurso de Milei también apuntó a reforzar la idea de un marco legal más sólido para recursos naturales. Aunque en la apertura del Congreso no detalló una ley minera específica, sí volvió a insistir en remover barreras regulatorias y consolidar condiciones de largo plazo para la inversión.

Ese enfoque ya se conecta con decisiones recientes del oficialismo. Reuters reportó que el Senado argentino aprobó una reforma a la ley de glaciares promovida por el Gobierno para facilitar inversiones mineras, trasladando más poder regulatorio a las provincias. La iniciativa todavía debe seguir su trámite en la Cámara baja, pero muestra que la administración Milei busca alinear regulación territorial, incentivos y permisos con una agenda claramente proinversión.

El mensaje de fondo: Argentina quiere dejar de mirar a Chile desde atrás

La comparación con Chile ordena todo el discurso minero de Milei. No es solo un recurso retórico: es una forma de fijar una meta para el mercado. El Gobierno quiere convencer a inversores de que Argentina puede pasar de promesa geológica a plataforma de desarrollo minero si logra sostener tres condiciones: incentivosestabilidad jurídica y ejecución política.

En otras palabras, Milei está intentando cambiar el relato de Argentina en minería: de país con gran potencial pero alto riesgo, a competidor directo de Chile por capital de largo plazo en la cordillera. El desafío, naturalmente, será demostrar que esa comparación puede sostenerse no solo en discursos, sino en proyectos construidos, permisos obtenidos y flujos de inversión efectivamente desplegados.

Fuente Reporte Minero