Rio Tinto y Glencore reactivan conversaciones para una fusión histórica que crearía la mayor minera del mundo

Las gigantes mineras Rio Tinto y Glencore confirmaron que mantienen conversaciones preliminares para una posible operación de compra que podría dar origen a la mayor compañía minera del mundo por valor de mercado. De concretarse, la empresa resultante alcanzaría una capitalización cercana a los US$207.000 millones, superando a todos sus competidores globales del sector.

El interés por una eventual fusión se produce en un contexto de fuerte competencia entre las mineras globales por aumentar su exposición a metales estratégicos como el cobre, insumo clave para la transición energética, la electrificación y el crecimiento acelerado de industrias intensivas en consumo energético, como la inteligencia artificial.

Consolidación minera impulsada por el cobre

El mercado ha sido testigo de una creciente ola de expansiones y operaciones corporativas en torno al cobre. En paralelo, Anglo American y Teck Resources avanzan hacia una fusión que daría origen a un nuevo actor minero valorado en cerca de US$53.000 millones, con un fuerte foco en este metal rojo.

En este escenario, las conversaciones entre Rio Tinto y Glencore representan la segunda ronda de negociaciones en poco más de un año, luego de que un acercamiento similar a fines de 2024 no llegara a buen puerto. Esta vez, las compañías indicaron que una de las alternativas evaluadas contempla la compra total de las acciones de Glencore por parte de Rio Tinto, aunque advirtieron que no existe certeza sobre un acuerdo final.

Reacción del mercado y dudas de los inversionistas

Tras confirmarse las conversaciones, las acciones de Glencore que cotizan en Estados Unidos subieron cerca de 6%, reflejando el optimismo del mercado ante una posible prima por control. En contraste, los títulos de Rio Tinto en Australia registraron una caída intradía de hasta 6,4%, la mayor desde julio de 2022, en medio de preocupaciones por una eventual sobrevaloración de la operación.

“Todo se reduce al precio. Si Rio Tinto paga una prima demasiado elevada, existe el riesgo de destrucción de valor para los accionistas”, advirtió Tim Hillier, analista de la gestora Allan Gray. Otros inversionistas han planteado que Rio Tinto cuenta con una sólida cartera de proyectos orgánicos, lo que abre el debate sobre la necesidad de crecer mediante adquisiciones.

De acuerdo con las normas de adquisiciones del Reino Unido, Rio Tinto tiene plazo hasta el 5 de febrero para presentar una oferta formal por Glencore o descartar definitivamente la operación.

Cambios de liderazgo y choque cultural

Las negociaciones se habrían retomado a fines de 2025, en un contexto de importantes cambios internos en Rio Tinto. La llegada de Simon Trott como nuevo director ejecutivo, en reemplazo de Jakob Stausholm, marcó un giro hacia una estrategia más abierta a grandes acuerdos y a la racionalización del portafolio de activos.

Uno de los principales desafíos identificados por el mercado es el encaje cultural entre ambas compañías. Mientras Rio Tinto es reconocida por su enfoque operativo de largo plazo, Glencore destaca por su ADN de trading, mayor tolerancia al riesgo y fuerte orientación a resultados de corto plazo.

Demanda estructural y déficit de oferta

El renovado interés por el cobre es uno de los principales catalizadores de estas conversaciones. Según S&P Global, el crecimiento de los sectores de inteligencia artificial y defensa podría elevar la demanda mundial de cobre en 50% hacia 2040. Sin embargo, sin nuevas inversiones en minería y reciclaje, el mercado enfrentaría un déficit superior a 10 millones de toneladas métricas anuales.

Antes de conocerse las negociaciones, las acciones de Rio Tinto en Londres acumulaban un alza de 35% desde la asunción de Trott en agosto, mientras que Glencore avanzaba 41% en el mismo período, impulsada principalmente por el repunte del cobre.

De concretarse, la operación sería el mayor acuerdo minero de la historia, superando en tamaño incluso al valor bursátil del BHP, actualmente en torno a los US$161.000 millones, y marcaría un punto de inflexión en la reconfiguración global de la industria minera.

Fuente: Reporte Minero