El economista investigador senior CEP advierte que, pese al favorable ciclo del metal rojo, su impacto en las finanzas públicas es hoy más acotado.
Históricamente el alza del precio del cobre ha sido considerado como un factor positivo para Chile. Pero en el contexto actual, el investigador senior del Centro de Estudios Públicos (CEP), Rodrigo Vergara, analizó que “ante la estrechez fiscal, el aumento del precio del cobre es una buena noticia. Pero está lejos de ser la bala de plata que solía ser para enfrentar los problemas de déficit en las arcas del Estado”.
En la edición de abril de “Boletín Económico – CEP, Vergara comentó que “los ingresos del cobre -Codelco y privados- han bajado fuertemente su participación relativa en los recursos del Fisco”, detallando que pasaron de representar un 19,4% en promedio entre 2004 y 2014 a solo 6,7% en la última década.
A ello se suma una menor capacidad de generación marginal de ingresos. “Un centavo extra en el precio hoy le genera al Estado en torno a un tercio de lo que generaba hace quince años”, advirtió, reflejando cómo el impacto fiscal del precio del cobre se ha ido diluyendo con el tiempo.
No para financiar gastos permanentes
Desde el punto de vista institucional, el economista también sostuvo que “la regla fiscal de balance estructural es explícita. Los aumentos transitorios del precio del cobre -por sobre su nivel de largo plazo- no deben gastarse”.
En esa línea, enfatizó que “el precio del metal puede subir, pero esos ingresos transitorios no deben financiar gastos permanentes”, lo que limita el uso de este ciclo favorable para expandir el gasto público de forma sostenida.
Así, el mensaje es: “Aunque el cobre ayuda, está lejos de resolver la ya crónica estrechez fiscal”.

