Terremoto en Atacama: experto analiza riesgo de tsunami en Antofagasta

La reciente actividad sísmica registrada en Carrizal Bajo, región de Atacama, ha alertado a expertos sobre el riesgo geológico que enfrenta el norte de Chile. Jorge Van Den Bosch, director del Centro de Ingeniería en Mitigación de Catástrofes Naturales (CIMCN) de la Universidad de Antofagasta, advierte que un terremoto de magnitud superior a 7 grados podría generar un tsunami devastador en Antofagasta, replicando el escenario ocurrido hace más de 100 años.

Antecedentes del terremoto de 1922

El 10 de noviembre de 1922 se registró un gran terremoto en las cercanías de Vallenar que desencadenó un tsunami destructivo. Las olas alcanzaron sectores bajos de Antofagasta, inundando el muelle de pasajeros, viviendas de la costanera, la plaza Colón y llegando hasta la avenida Argentina con calle Caracoles. Se estima que el mar se recogió e inundó con aguas hasta aproximadamente 8 metros de altura, según detalla Van Den Bosch.

El evento afectó principalmente a las comunas de Coquimbo, Huasco, Caldera y Chañaral, consolidándose como uno de los tsunamis más destructivos en la historia de la costa chilena. En ese entonces, el geógrafo subraya que el tsunami mató personas y destruyó instalaciones en todos los poblados ubicados entre Chañaral y Coquimbo.

Secuencia sísmica actual en Atacama

Entre los últimos eventos sísmicos registrados en la región, destaca lo ocurrido el 11 de junio, cuando cinco sismos de magnitud 5.5, 5.2 y 5.1 se produjeron en una línea de aproximadamente 30 a 40 kilómetros. Van Den Bosch explica que esta disposición ordenada de eventos representa una ruptura de placa a cierta profundidad, fenómeno que requiere especial seguimiento.

«Lo más complicado es el tsunami, porque invariablemente, en 1922, el tsunami sí fue destructor en Coquimbo, sí fue destructor en Chañaral, en todos los poblados que están entre Chañaral y Coquimbo», enfatiza el director del CIMCN, subrayando la necesidad de preparación ante este escenario.

Tres escenarios posibles

El investigador plantea tres posibilidades para la evolución de la sismicidad actual. La primera es que la secuencia sísmica sea contenida y se libere parte de la energía acumulada, disminuyendo la actividad en días o semanas.

La segunda opción contempla una fractura mayor que se extienda por un segmento más amplio de la placa, generando un sismo de magnitud mayor o igual a 7.0 grados. En este caso, los efectos serían más amplios, afectando infraestructura en un área extendida.

La tercera posibilidad es la más crítica: si la fractura supera los 200 kilómetros, el contacto directo con el borde costero podría generar un tsunami como el ocurrido en 1922, advierte Van Den Bosch. Este escenario representaría una amenaza significativa para las comunidades costeras de toda la región.

Recomendaciones de seguridad

La preocupación no solo se limita a la población de zonas adyacentes al epicentro, sino que también al impacto que generaría un eventual tsunami en centros urbanos como Antofagasta. El llamado desde el CIMCN es a mantenerse informado y evacuar a pie hacia zonas de seguridad determinadas por la autoridad, sin esperar la alerta oficial en caso de tsunami.

Van Den Bosch destaca que la sismicidad registrada en Atacama es «bastante poco frecuente y muy ordenada», lo que genera interrogantes sobre la evolución del fenómeno. Los estudios que realiza el Centro de Ingeniería en Mitigación de Catástrofes Naturales confirman que los sismos de envergadura en el norte de Chile se desencadenan a partir de estructuras geológicas similares, por lo que la vigilancia de la actividad actual es fundamental para la preparación de la región.

Fuente Reporte Minero