El avance de una nueva generación de proyectos mineros fronterizos volvió a instalar la necesidad de modernizar el Tratado de Integración y Complementación Minera entre Chile y Argentina, en un escenario marcado por mayores exigencias operativas, ambientales y de coordinación.
Tratado minero Chile Argentina modernización: presión por nueva minería
El actual marco binacional, vigente desde fines de los años noventa, enfrenta desafíos para adaptarse a proyectos que hoy operan bajo una lógica de distritos mineros integrados y no de yacimientos aislados.
El distrito Vicuña se posiciona como el principal ejemplo de esta transformación, al integrar múltiples yacimientos, infraestructura compartida y desarrollo por etapas en ambos lados de la cordillera.
Cuellos de botella en permisos y coordinación institucional
El principal desafío no radica en la falta de instrumentos, sino en su aplicación práctica, con procesos que dependen de negociaciones caso a caso, sin plazos definidos ni una ventanilla binacional clara.
Juan Ignacio Guzmán, CEO de GEM Mining Consulting, señaló: “El problema no es que falten instrumentos, sino que su aplicación sigue siendo poco clara y demasiado dependiente de negociaciones caso a caso, sin plazos definidos, sin una ventanilla binacional y con reglas ambientales bastante generales”,
El desarrollo de proyectos como Vicuña, Los Azules y Lunahuasi evidencia una tendencia hacia clústeres mineros integrados, con inversiones que requieren mayor certeza jurídica y coordinación técnica.
Asimetrías regulatorias entre Chile y Argentina
Las diferencias institucionales —con un modelo más centralizado en Chile y mayor protagonismo provincial en Argentina— complejizan la gestión de permisos y la implementación de proyectos.
Entre las principales propuestas destacan la creación de una ventanilla binacional, definición de plazos claros, protocolos para distritos completos, mejor coordinación ambiental y fortalecimiento de mecanismos de resolución de controversias.
Fuente Reporte Minero

