El Banco Mundial puso fin en 2019 al financiamiento de nuevos proyectos de exploración y producción de petróleo y gas, con excepciones limitadas para iniciativas de gas natural. Ahora, Estados Unidos presiona para revertir esa decisión, en línea con un giro más amplio de su política energética desde el regreso de Trump a la Casa Blanca.
Alcance de la propuesta
Según el Financial Times, la solicitud estadounidense no se limita al Banco Mundial, sino que se extendería a otros bancos de desarrollo internacionales, buscando habilitar fondos para infraestructura fósil en países en desarrollo. La prioridad estaría en proyectos de gas upstream, bajo el argumento de reforzar la seguridad energética global.
La medida contrasta con los compromisos adoptados en 2023, cuando el Banco Mundial se fijó como meta destinar el 45% de su financiamiento anual a proyectos climáticos al 2025. Organismos multilaterales como el Banco Europeo de Inversiones reportaron que en 2024 la financiación climática de bancos de desarrollo ya había superado los US$ 85.000 millones, más del doble que hace cinco años.
Críticas de la comunidad internacional
Expertos y ONG han advertido que la decisión podría socavar los esfuerzos internacionales de reducción de emisiones, en un contexto en que 2024 fue el año más cálido registrado. Un informe de Urgewald señaló que entre 2015 y 2020 el Banco Mundial ya había canalizado más de US$ 12.000 millones a proyectos fósiles, pese a los compromisos del Acuerdo de París.
El debate se centra en el papel de los países en desarrollo, donde las emisiones crecen más rápido, aunque históricamente los países industrializados han sido los principales responsables acumulados. Para analistas, habilitar financiamiento fósil podría generar una paradoja: atender necesidades de seguridad energética inmediata, pero aumentar la dependencia de combustibles emisores.
Magnitud de las necesidades de financiamiento
Economistas estiman que las economías emergentes requerirán US$ 1,3 billones anuales hacia 2035 para avanzar en mitigación y adaptación climática. En este marco, los bancos de desarrollo son considerados actores clave para movilizar capital hacia una transición energética ordenada y sostenible.
Fuente: REPORTE MINERO

