En sectores de alta exigencia como minería, energía e infraestructura, la seguridad laboral dejó de ser solo un requisito normativo para convertirse en un estándar de industria: un indicador directo de sostenibilidad, continuidad operacional y confianza en la ejecución de proyectos complejos.
En ese contexto, Arcadis informó un hito relevante al superar las 10 millones de horas trabajadas sin accidentes con tiempo perdido (LTI), consolidando nueve años consecutivos de operación segura en sus proyectos y servicios. El resultado se asocia a un enfoque preventivo sostenido, basado en gestión temprana de riesgos, liderazgo en terreno y una cultura organizacional que incorpora la seguridad como criterio transversal en decisiones técnicas y operativas.
En seguridad laboral, “tiempo perdido” (en accidentes con tiempo perdido) significa que el accidente provoca que la persona no pueda seguir trabajando y tiene que ausentarse de su turno o de al menos el día siguiente (según la definición que use cada empresa/estándar).
Un indicador que habla de madurez operacional
Más allá de los reportes internos, alcanzar cifras de esta magnitud suele interpretarse como señal de consistencia en el control de riesgos y de una gestión que prioriza el desempeño seguro sin sacrificar productividad. En industrias con entornos variables —faenas, plantas, obras civiles y servicios especializados—, el desafío no es solo “cero accidentes”, sino mantener estándares cuando aumentan los frentes de trabajo, contratistas, turnos y complejidades técnicas.
Arcadis atribuye este resultado a prácticas preventivas que ponen el foco en:
- Identificación y mitigación temprana de riesgos antes de iniciar tareas críticas.
- Supervisión y liderazgo visible en terreno, con foco en comportamientos seguros.
- Aprendizaje continuo a partir de observaciones, reportes y controles operacionales.
- Integración de la seguridad en planificación, ingeniería y gestión de cambios.
Plan de Trabajo 2026-2027 con Mutual de Seguridad
Como parte del fortalecimiento de su estrategia preventiva, la compañía consolidó recientemente su Plan de Trabajo 2026-2027 con la Mutual de Seguridad, reforzando una alianza orientada a la prevención de riesgos laborales, la promoción de la salud ocupacional y el bienestar de las personas.
La firma del plan busca consolidar un modelo de trabajo colaborativo alineado con las exigencias regulatorias chilenas y buenas prácticas sectoriales, con énfasis en anticipación de riesgos, mejora continua y promoción de condiciones de trabajo seguras y saludables.
“El resultado más valioso”: cultura de cuidado y continuidad para clientes
Luis Soruco, BA Resilience Director Arcadis Chile & Perú, subrayó la dimensión humana del hito y su impacto operacional:
“Que las personas que trabajan en Arcadis regresen a sus hogares sanas y salvas es, sin duda, el resultado más valioso de ese enfoque. Asimismo, este hito es consecuencia de una manera responsable de gestionar proyectos complejos, reduciendo además los riesgos para nuestros clientes y asegurando la continuidad operacional”.
En una industria donde los proyectos conviven con metas de plazo, costo, calidad y desempeño ambiental, la seguridad se vuelve un habilitador: reduce interrupciones, mejora la coordinación y eleva la confiabilidad de la ejecución, especialmente cuando los entornos operacionales implican energías peligrosas, trabajo en altura, izajes, tránsito de equipos, y tareas críticas de mantenimiento o construcción.
El desafío: sostener y escalar el estándar
El siguiente paso —y el más complejo— es mantener el desempeño y escalar los estándares a medida que crece la cartera de proyectos, se incorporan nuevos equipos o se amplían servicios. En la práctica, esto requiere disciplina operacional y consistencia en tres dimensiones:
- Estandarización: procedimientos claros, controles críticos y permisos de trabajo robustos.
- Cultura: liderazgo que refuerza el “detener y corregir” antes que normalizar desvíos.
- Gestión del aprendizaje: revisión de eventos, casi accidentes y lecciones aprendidas para prevenir recurrencias.
Porque en un sector que avanza hacia modelos más responsables, la seguridad deja de ser un indicador interno y se transforma en una señal concreta de liderazgo y confianza: para las personas, para los clientes y para la sostenibilidad de cada operación.
Fuente: Reporte Minero

