Nuestro país oficializó su Estrategia Nacional de Minerales Críticos (EMC) como hoja de ruta para enfrentar el aumento estructural de la demanda global por insumos clave de la transición energética, en un contexto de mayor competencia geopolítica y presión sobre las cadenas de suministro mineras. El documento fue presentado en Santiago y define lineamientos de política pública para ampliar y diversificar la base productiva minera del país, manteniendo estándares ambientales y sociales exigentes.
Minerales críticos y posicionamiento estratégico
La Estrategia Nacional de Minerales Críticos reconoce que Chile cuenta con ventajas comparativas relevantes para consolidarse como proveedor confiable de minerales estratégicos, más allá del cobre. El diagnóstico identifica 14 minerales con factibilidad de desarrollo, asociados a tecnologías de electromovilidad, energías renovables, almacenamiento energético e industria avanzada.
La EMC se estructura en cinco pilares estratégicos: producción y diversificación; minería responsable; oportunidades de desarrollo y agregación de valor; inserción internacional y diplomacia de los minerales; y capacidades habilitantes. Cada eje incorpora objetivos e iniciativas orientadas a mejorar la competitividad minera, reducir brechas regulatorias y fortalecer la coordinación público-privada en el mediano y largo plazo.
Facilitación, información geológica y talento
Entre los énfasis del documento destacan la facilitación procedimental, la mejora de la información geológica disponible, el desarrollo de capital humano especializado y el fortalecimiento de capacidades técnicas del Estado. Estos elementos son considerados habilitantes para acelerar proyectos, disminuir incertidumbre en exploración y responder a la demanda internacional por minerales críticos producidos bajo estándares responsables.
La estrategia incorpora explícitamente criterios de equilibrio ambiental, justicia territorial y respeto de los derechos humanos, reconociendo que la expansión minera deberá compatibilizarse con el desarrollo de comunidades y ecosistemas. El enfoque apunta a reducir conflictos socioambientales y asegurar que los beneficios económicos de la minería se traduzcan en encadenamientos productivos locales y mayor resiliencia regional.
Proceso participativo y respaldo técnico
La EMC es resultado de un proceso participativo amplio, que incluyó un Comité Consultivo de Alto Nivel, un comité técnico con más de 120 especialistas, talleres regionales y una consulta ciudadana. A ello se sumaron estudios técnicos desarrollados entre 2024 y 2025 por organismos públicos y equipos especializados, que abordaron demanda global, potencial geológico y dimensiones geopolíticas de los minerales críticos.
Fuente: Reporte Minero

