La NASA sorprendió al nombrar de manera informal un cráter en Marte como “Antofagasta”, en el marco de las exploraciones que realiza el rover Curiosity sobre la superficie del planeta rojo.
El hallazgo se produjo mientras el vehículo robótico avanzaba hacia una formación de aproximadamente 10 metros de diámetro, la cual fue bautizada en honor a la región chilena, conocida por sus condiciones extremas y su cercanía con el desierto de Atacama.
Un homenaje al desierto más parecido a Marte
El nombre “Antofagasta” no es casual. La zona norte de Chile es considerada uno de los lugares de la Tierra con características más similares a Marte, debido a su aridez extrema, radiación y condiciones geológicas.
Por ello, el equipo científico decidió rendir homenaje a esta región, que ha sido históricamente utilizada como referencia para estudios planetarios y simulaciones de exploración marciana.
Un cráter clave para la búsqueda de vida
El cráter destaca por su juventud geológica, estimada en menos de 50 millones de años, lo que lo convierte en una formación reciente dentro de la escala del planeta.
Según explicó Abigail Fraeman, científica del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL), este sitio podría ser clave para profundizar en la búsqueda de compuestos orgánicos.
“Curiosity ya ha encontrado muchas moléculas orgánicas resistentes que sobrevivieron miles de millones de años, pero ¿podría haber un tesoro aún mayor de química compleja en las profundidades? Antofagasta podría ayudarnos a responder esta pregunta”, señaló.
Un “taladro natural” en Marte
Los cráteres son altamente valorados por la comunidad científica porque actúan como verdaderos “taladros naturales”. Al generarse por impacto, exponen capas profundas del subsuelo que normalmente permanecen ocultas.
En el caso de “Antofagasta”, esto podría permitir analizar rocas menos afectadas por la radiación, aumentando las probabilidades de encontrar compuestos mejor conservados.
Un objetivo con múltiples incógnitas
Pese al entusiasmo, los investigadores advierten que existen varias condiciones que deben cumplirse para obtener resultados significativos.
Entre ellas, que el cráter sea lo suficientemente profundo, que su edad sea efectivamente reciente y que las rocas expuestas puedan ser analizadas por los instrumentos del rover.
“Son muchas incógnitas, pero también una oportunidad demasiado emocionante como para dejarla pasar”, agregó Fraeman.
El viaje continúa en Marte
Durante su trayecto hacia el cráter, Curiosity ha registrado además formaciones rocosas con patrones poligonales, similares a estructuras tipo panal, que están siendo estudiadas para entender su origen.
Mientras el rover continúa recolectando datos y monitoreando el entorno —cada vez más polvoriento por la temporada marciana—, los científicos esperan obtener las primeras imágenes del interior del cráter “Antofagasta”.
Fuente Reporte Minero

