Oro ilícito: el nuevo negocio del crimen organizado
La minería de oro ilegal se ha convertido en uno de los negocios más rentables del crimen organizado en Latinoamérica, desplazando a la cocaína como fuente de ingresos para grupos criminales y exponiendo a instituciones financieras, refinadores y gobiernos a una amenaza creciente de financiamiento ilícito.
Durante décadas, la cocaína definió al crimen organizado en la región. Hoy, los precios elevados del oro y la débil aplicación de la ley han transformado la minería ilegal en un negocio de menor riesgo y mayor rentabilidad, según Julia Yansura, directora del programa de Crimen Ambiental y Financiamiento Ilícito de la FACT Coalition.
«El oro ilícito se ha convertido en un negocio de bajo riesgo y alta recompensa», señaló Yansura. «Genera ganancias enormes con una probabilidad mucho menor de detección o procesamiento que el tráfico de drogas ilícitas».
Diversificación del crimen organizado
El cambio refleja una transformación más amplia en las operaciones criminales. En lugar de depender principalmente de narcóticos, las organizaciones criminales se han diversificado hacia negocios que incluyen minería ilegal, extorsión, tráfico de armas y otras actividades ilícitas, eligiendo los mercados que ofrecen mayores retornos con la menor probabilidad de detección.
Los gobiernos, sin embargo, han sido más lentos en adaptarse. Décadas de inversión en aplicación antidroga han dejado la minería ilegal comparativamente desatendida, permitiendo que grupos criminales se expandan en un negocio que financia operaciones criminales más amplias mientras causa daño ambiental extenso.
Ecuador: caso emblemático de infiltración criminal
Ecuador se ha convertido en uno de los ejemplos más claros de este cambio. El Plan Nacional de Seguridad 2026-2029 del país eleva la minería ilegal de un problema ambiental y regulatorio a una amenaza de seguridad nacional después de concluir que bandas criminales han infiltrado la cadena de suministro de oro desde la extracción hasta la exportación.
Las autoridades señalan que el oro ilícito ahora financia al crimen organizado, impulsa lavado de dinero y reemplaza cada vez más a la cocaína como fuente clave de ingresos criminales.
El lavado de oro: vulnerabilidades del sistema
A diferencia de la cocaína, el oro minado ilegalmente puede integrarse en cadenas de suministro legítimas, lo que lo hace particularmente atractivo para el crimen organizado. Yansura explicó que el oro ilícito frecuentemente se lava cerca de la mina usando documentación falsificada o identidades falsas antes de entrar en mercados legítimos. Para cuando refinadores, comerciantes o bancos encuentran el metal, a menudo aparece legítimo en el papel.
Otra vulnerabilidad es lo que Yansura denomina el «vacío de transporte manual». Aunque los viajeros que entran o salen de Estados Unidos deben declarar efectivo superior a 10.000 dólares, requisitos de reporte comparables no se aplican a barras de oro, permitiendo a organizaciones criminales mover oro de alto valor a través de fronteras con mucho menos escrutinio.
Los riesgos financieros se extienden mucho más allá de regiones mineras. Aunque transacciones cerca de minas ilegales frecuentemente implican efectivo, oro o criptomonedas, las exportaciones típicamente se financian a través del sistema bancario internacional, exponiendo a instituciones financieras a riesgos de financiamiento ilícito.
Exposición global de instituciones financieras
Una encuesta reciente de WWF-UK y Themis entre más de 600 profesionales financieros en 22 países encontró que más del 80% de instituciones financieras están expuestas a riesgos de financiamiento ilícito vinculados a minería ilegal, aunque el 40% no ha tomado medidas para abordarlo.
La exposición es particularmente significativa en Estados Unidos. Investigación de FACT Coalition encontró que el país es el mayor destino para exportaciones de oro colombiano, aunque se estima que el 80% del oro de Colombia es de origen ilegal o criminal.
Recomendaciones para contrarrestar el fenómeno
Yansura afirmó que la respuesta debe enfocarse tanto en crimen financiero como en aplicación ambiental. Hizo un llamado a normas más fuertes de beneficiarios reales para evitar que empresas fantasma oculten transacciones ilícitas, hacer de la minería ilegal transnacional un delito predecessor para lavado de dinero según la ley estadounidense y cerrar vacíos aduanales que permiten que oro de alto valor cruce fronteras con divulgación limitada.
«Los gobiernos necesitan seguir no solo el oro, sino el dinero», agregó Yansura. «Así es como desarticulamos las redes criminales detrás de este comercio en lugar de simplemente abordar las consecuencias ambientales inmediatas».
Fuente Reporte Minero
