Los envíos al mercado estadounidense alcanzaron las 200.000 toneladas en julio, provocando un apretón de oferta física en Europa y Asia.
El mercado internacional del cobre vive un proceso de reacondicionamiento logístico sin precedentes. La llegada de metal refinado hacia Estados Unidos se aceleró a la velocidad más alta registrada en los últimos 12 años, impulsada por operadores y traders que buscan posicionar inventarios en puertos estadounidenses antes de que el presidente Donald Trump comunique su decisión final sobre la aplicación de aranceles al cobre refinado de importación.
Durante julio de 2026, desembarcaron en territorio estadounidense aproximadamente 200.000 toneladas métricas de cobre, constituyendo el mayor volumen mensual de importación registrado desde que la consultora IHS Markit mantiene estadísticas de envíos marítimos (2014). De ese total, cerca de 110.860 toneladas permanecen almacenadas en depósitos portuarios fuera del sistema de garantías de la Bolsa de Metales de Londres (LME).
El desvío de stocks desde Europa y Asia tensa el mercado físico londinense
El acaparamiento de metal en Norteamérica se ha concretado a expensas de la disponibilidad de suministros en el resto del mundo. Los inventarios en las bodegas de la LME ubicadas fuera de territorio estadounidense experimentaron fuertes caídas durante el año, debido a que los comerciantes desviaron cargamentos desde Europa y Asia hacia recintos norteamericanos para capturar precios más elevados.
Esta dinámica generó una severa restricción de oferta inmediata en la plaza de Londres. Las posiciones al contado y a corto plazo en la LME cotizan con una prima de aproximadamente US$ 65 por tonelada sobre los contratos de futuros a tres meses, registrando la estructura de retroceso (backwardation) más pronunciada desde enero, lo que confirma un apretón físico en el mercado internacional.
Árbitraje récord entre el Comex de Nueva York y la LME de Londres
La atracción de metal hacia el mercado estadounidense se mantiene firme gracias a la distorsión de precios entre plataformas. En el mercado de futuros Comex de Nueva York, las cotizaciones han operado con una abultada prima respecto de la LME. Durante julio, el diferencial o arbitraje entre el contrato del mes más cercano en Comex y el valor al contado en la LME promedió más de US$ 350 por tonelada métrica, margen holgadamente suficiente para absorber los costos de flete marítimo y reorientar los flujos comerciales hacia EE.UU.
Como resultado de este arbitraje, los inventarios oficiales en las bodegas registradas por Comex han aumentado más del 40% en lo que va del año, marcando un máximo histórico. Se estima que las reservas totales de cobre acumuladas en territorio estadounidense (sumando inventarios oficiales y depósitos privados) superan ampliamente el millón de toneladas métricas.
Incertidumbre en la Casa Blanca y el impacto en la cadena tecnológica
Los flujos masivos de cobre continuaron acelerándose a pesar de que el plazo límite fijado para el 30 de junio —fecha en que el secretario de Comercio, Howard Lutnick, debía entregar sus recomendaciones— transcurrió sin un pronunciamiento oficial. Productores, mineras globales, industriales y comercializadores aguardan definiciones de la Casa Blanca sobre si la administración extenderá los aranceles del 50% (que hoy rigen sobre productos de cobre semielaborados) hacia el metal refinado en cátodos.
En la discusión política interna, seguún consigna Mining.com, los defensores de la medida sostienen que los gravámenes incentivarían la inversión en minería y refinación nacional, mientras que los opositores advierten que la medida elevará los costos de fabricación para las industrias locales que dependen del cobre importado. En la práctica, la amenaza arancelaria le ha permitido a Estados Unidos construir un colchón estratégico de un insumo considerado crítico para la transición energética, la red eléctrica, el desarrollo de infraestructura de inteligencia artificial (IA), vehículos eléctricos y la industria de defensa.
El mercado prevé dos escenarios finales: si Washington oficializa el gravamen al metal refinado —que se proyectó inicialmente en una tasa escalonada del 15% desde enero de 2027—, se desatará una carrera final de envíos antes de la entrada en vigencia de las tasas. Por el contrario, si la propuesta se descarta formalmente, los comerciantes desmontarán las posiciones acumuladas durante los últimos 18 meses, desencadenando una rápida reversión de los flujos de exportación hacia Asia y Europa.
Fuente: Reporte minero
