CircularTec impulsa proyecto que diagnostica variaciones en celdas de baterías usadas para determinar reutilización o reciclaje, abriendo oportunidades en economía circular y almacenamiento energético.
El desgaste desigual de las celdas en baterías de vehículos eléctricos representa uno de los principales desafíos para su reutilización en Chile. Aunque compartan características de fabricación, las celdas experimentan deterioro diferenciado debido a variaciones de temperatura, condiciones de carga y resistencia interna, lo que limita el aprovechamiento de energía residual cuando llegan al fin de su primera vida útil.
El proyecto LiBR3, impulsado por CircularTec, aborda esta problemática mediante el desarrollo de protocolos de diagnóstico y seguridad que evalúan estas variaciones internas y determinan técnicamente cuáles baterías pueden acceder a una segunda vida y cuáles deben destinarse al reciclaje. Esta iniciativa posiciona a Chile en la frontera de la economía circular aplicada a electromovilidad.
Degradación sustancial según estudio internacional
Un análisis publicado en la revista científica Nature Energy en 2026 examinó información de 116 automóviles y 17 buses eléctricos, revelando datos críticos sobre la degradación no uniforme de baterías. El estudio identificó reducciones en la salud de baterías del 6,2% para automóviles de pasajeros y 7,5% para autobuses, junto con acortamientos de vida útil del 17,7% y 22,8% respectivamente, evidenciando que incluso unidades del mismo modelo presentan diferencias importantes en su estado de salud.
Para Mauricio Retamales, director del proyecto LiBR3, esta variabilidad exige cambios en la metodología de evaluación. «No podemos evaluar todas las baterías bajo los mismos criterios sin considerar sus características y niveles de desgaste. Por eso, desde LiBR3, estamos trabajando en el desarrollo de protocolos que permitan obtener diagnósticos confiables, identificar riesgos y determinar técnicamente cuáles pueden tener una segunda vida y cuáles deben destinarse al reciclaje», señaló.
Del retiro vehicular a aplicaciones energéticas
Cuando una batería se retira de un vehículo eléctrico, su ciclo no termina necesariamente. Dependiendo de sus condiciones técnicas, puede integrarse como conjunto completo en sistemas de almacenamiento energético mediante baterías (BESS), requerir evaluaciones adicionales de módulos y celdas, o destinarse al reciclaje si el deterioro o riesgos de seguridad lo justifican.
Los sistemas BESS representan una alternativa estratégica para acumular electricidad y utilizarla posteriormente, pero su integración demanda parámetros confiables como estado de salud (SoH), capacidad disponible, comportamiento eléctrico y condiciones de seguridad. Gonzalo Bustos, líder de BESS y Aplicaciones del proyecto LiBR3, destaca que estos estándares son fundamentales: «Permiten evaluar de forma confiable y comparable el estado real de cada batería, decidir si puede reutilizarse o si debe reciclarse, y asegurar que su segunda vida sea segura. Además, dan confianza a empresas, usuarios y autoridades, lo que facilita el desarrollo de un mercado formal de reutilización en Chile y apoya la economía circular».
Oportunidad para industria y tecnología aplicada
Para Luis Martínez Cerna, director ejecutivo de CircularTec, el desafío que plantea la variabilidad celular representa también una oportunidad estratégica. «Chile tiene la oportunidad de desarrollar nuevas capacidades tecnológicas e industriales a partir de los desafíos que plantea la electromovilidad. El aprovechamiento de estas baterías puede abrir espacios para la investigación aplicada, la innovación y el desarrollo de nuevas soluciones energéticas. Desde CircularTec buscamos contribuir a que este conocimiento se transforme en oportunidades concretas para el país», manifestó.

