La electrificación del transporte de carga comienza a consolidarse como una alternativa cada vez más relevante para la logística en Chile, impulsada por el desarrollo de infraestructura energética, el crecimiento de la electromovilidad y la búsqueda de mayores eficiencias operacionales. Según especialistas del sector, el combustible puede representar entre un 35% y un 45% de los costos operativos de una flota de distribución, lo que explica el interés creciente por tecnologías capaces de reducir ese gasto.
De acuerdo con antecedentes entregados por la firma tecnológica Quadminds, los camiones eléctricos podrían disminuir hasta en un 70% los costos energéticos asociados al transporte, aunque los resultados dependerán en gran medida de la forma en que se gestione la operación logística.
La eficiencia operativa como factor clave
Para las empresas, la incorporación de vehículos eléctricos implica nuevos desafíos relacionados con la planificación de rutas, la autonomía de las unidades y la gestión de los ciclos de carga.
Guillermo Castelli, fundador de Quadminds, señaló que la competitividad no dependerá únicamente de reemplazar vehículos diésel por eléctricos. “El foco ya no es solo electrificar. La diferencia real aparece cuando la operación está optimizada y la energía se administra de manera inteligente”, afirmó.
Uno de los principales atributos de las flotas eléctricas es la posibilidad de realizar cargas durante horarios nocturnos en centros logísticos propios, reduciendo costos operativos y evitando tiempos de detención asociados al abastecimiento tradicional de combustible.
Integración con energías renovables
El desarrollo de sistemas de generación renovable en instalaciones logísticas también aparece como una herramienta para mejorar la competitividad de estas operaciones. La incorporación de paneles solares u otras fuentes de energía permite disminuir aún más los costos energéticos y aumentar la previsibilidad de los gastos asociados a la operación.
A ello se suma la eliminación de riesgos vinculados al manejo de combustibles líquidos, como pérdidas operativas o robos, situaciones que históricamente han impactado la rentabilidad de algunas flotas de transporte.
Tecnología y planificación de rutas
La transición hacia flotas eléctricas también está impulsando el uso de herramientas de optimización logística basadas en inteligencia artificial y análisis de datos en tiempo real.
Estas plataformas permiten gestionar variables como autonomía disponible, puntos de carga, tráfico y consumo energético, contribuyendo a reducir kilómetros recorridos, mejorar la utilización de los vehículos y optimizar los tiempos de entrega.
“Un camión eléctrico obliga a operar con mucha más precisión. Si la planificación falla, el impacto operativo puede ser importante. Pero cuando todo está bien coordinado, el ahorro es enorme”, sostuvo Castelli.
Según el análisis de Quadminds, Chile reúne condiciones favorables para acelerar la adopción de camiones eléctricos gracias a su infraestructura energética, la concentración de centros urbanos y el avance sostenido de las políticas de electromovilidad.
En ese contexto, los especialistas estiman que la ventaja competitiva de los próximos años no estará únicamente en la incorporación temprana de estas tecnologías, sino en la capacidad de las empresas para operar sus flotas de manera eficiente.
“No gana necesariamente quien electrifica primero. Gana quien mejor opera esa flota. Ahí va a estar la verdadera ventaja competitiva en los próximos años”, concluyó Castelli.
Fuente Reporte Minero
