La demanda de litio podría entrar en una nueva etapa de crecimiento impulsada por aplicaciones distintas a las baterías de vehículos eléctricos y sistemas de almacenamiento estacionario.
Así lo plantea un estudio de GEM Mining Consulting, que analiza lo que denomina como una “segunda ola de demanda de litio”, asociada al desarrollo de nuevas tecnologías intensivas en este mineral.
Según el análisis, el litio podría evolucionar desde un insumo dominado por la industria de baterías hacia una plataforma estratégica para sectores como inteligencia artificial, robótica, aviación, defensa, energía nuclear avanzada, fusión, captura de CO2, refrigeración industrial, fotónica y químicos especializados.
Demanda adicional hacia 2050
El informe proyecta que la demanda adicional derivada de estos nuevos usos podría alcanzar unas 105 mil toneladas de carbonato de litio equivalente (LCE) al año en 2035.
Esa cifra aumentaría a 303 mil toneladas LCE en 2040 y a 720 mil toneladas LCE anuales hacia 2050.
De acuerdo con el estudio, estos volúmenes representarían aproximadamente el 2,8%, 6,1% y 10,3% del escenario base central de demanda proveniente de aplicaciones actuales para esos años.
Escenario transformacional
GEM también contempla un escenario transformacional, en el que múltiples tecnologías intensivas en litio escalan de manera simultánea.
Bajo ese supuesto, la demanda adicional podría llegar a 2,81 millones de toneladas LCE anuales hacia 2050, equivalente a cerca del 40% del mercado proyectado para entonces.
Pese a ello, la consultora advierte que es poco probable que las aplicaciones emergentes reemplacen a los vehículos eléctricos como principal fuente de demanda antes de 2040.
Nuevos productos especializados
Uno de los puntos centrales del estudio es que el potencial futuro no estaría únicamente en el carbonato de litio o hidróxido de litio de grado batería.
El análisis menciona productos más especializados, como litio metálico, bromuro de litio, cloruro de litio, materiales cerámicos avanzados, hidruros e incluso isótopos específicos como litio-6 y litio-7.
Estos mercados podrían adquirir relevancia estratégica para industrias vinculadas a energía nuclear, defensa, aeroespacial, fotónica y tecnologías avanzadas, generando nuevos desafíos para la cadena de suministro global.
Riesgo de sustitución tecnológica
El principal riesgo para esta segunda ola de demanda es la sustitución.
El estudio menciona alternativas como baterías de ion sodio, sistemas de almacenamiento basados en hierro-aire, hidrógeno o soluciones mecánicas para redes eléctricas.
También considera combustibles sostenibles para aviación, celdas de combustible, fotónica de silicio, diseños nucleares refrigerados con otros materiales y químicos industriales alternativos, factores que podrían moderar o retrasar el crecimiento proyectado para el litio.
Implicancias para Chile
Para países productores como Chile, el estudio plantea que será clave preservar rutas de conversión opcionales y tratar la refinación especializada, la capacidad isotópica y el reciclaje como temas de política industrial estratégica.
El CEO de GEM Mining Consulting, Juan Ignacio Guzmán, sostuvo al Diario Financiero, que Chile cuenta con recursos de litio excepcionales y capacidad instalada, pero enfrenta brechas en recursos humanos, especialización tecnológica y desarrollo industrial avanzado.
A su juicio, responder a esta eventual demanda adicional requeriría un cluster tecnológico y una intención estratégica de Estado, más allá de una simple integración vertical por parte de las empresas.
Chile produjo 298 mil toneladas LCE en 2025
El análisis señala que en 2025 Chile produjo 298 mil toneladas LCE, equivalentes al 19,3% de la producción mundial de ese año.
Esta posición refuerza el rol del país dentro del mercado global del litio, pero también abre la discusión sobre cómo capturar mayor valor en productos especializados.
En un escenario de nuevas aplicaciones asociadas a IA, robótica, energía nuclear y defensa, el desafío para Chile será avanzar desde la extracción y exportación de materia prima hacia capacidades tecnológicas, refinación avanzada y encadenamientos industriales de mayor complejidad.
Mineral estratégico para nuevas industrias
La eventual segunda ola de demanda confirma que el litio seguirá siendo un mineral crítico para la transición energética, pero también podría ganar protagonismo en sectores tecnológicos de alto valor.
Aunque las baterías continuarían liderando el consumo durante las próximas décadas, las aplicaciones emergentes podrían tensionar la oferta hacia 2050 y abrir nuevos nichos de mercado.
Fuente Reporte Minero
