La iniciativa contempla combatir la erosión generada por el viento en los depósitos de relaves mineros utilizando herramientas biotecnológicas.
En Chile, los relaves mineros continúan siendo uno de los principales desafíos ambientales. Actualmente existen 795 depósitos en nueve regiones, de los cuales más de 650 están inactivos o abandonados, aumentando el riesgo de contaminación.
El proyecto “Desarrollo de un nuevo biopolímero natural para controlar la erosión eólica en relaves mineros (DEBIOMIN)”, liderado por el académico de la Escuela de Ingeniería Bioquímica de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), Álvaro Díaz desarrolla un biopolímero natural a base de alginato bacteriano para estabilizar la superficie de los relaves mineros y reducir la emisión de polvo.
En este contexto, a diferencia de los supresores químicos convencionales, esta solución biotecnológica es biodegradable, soluble en agua, compatible con procesos de revegetación y presenta un menor impacto ambiental.
La tecnología utiliza la bacteria Azotobacter vinelandii para producir alginato bacteriano, un biopolímero cuyas propiedades pueden ajustarse según los requerimientos de cada aplicación. Al ser aplicado sobre los relaves, forma una capa protectora que estabiliza la superficie e impide que el viento disperse el material particulado.
La investigación adquiere especial relevancia considerando que Chile cuenta con cerca de 800 depósitos de relaves, muchos de los cuales generan emisiones de material particulado que afectan la calidad del aire y representan un riesgo para la salud de las comunidades cercanas.
El proyecto representa un avance en la aplicación de herramientas biotecnológicas para la minería, con el potencial de mejorar el control de las emisiones de material particulado y favorecer una gestión ambiental más sustentable de los relaves.
Fuente: Reporte Minero
