El cobre alcanzó un nuevo máximo histórico en la Bolsa de Metales de Londres (LME), cotizándose en US$11.146 por tonelada, impulsado por un escenario de desequilibrio estructural entre oferta y demanda, la expectativa de un recorte de tasas por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos y la persistente baja de inventarios en los principales mercados de referencia, como la LME y la Shanghai Futures Exchange (SHFE).
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A este panorama se suma la configuración de un mercado de futuros en backwardation, un fenómeno que evidencia tensión física en la cadena de suministro y confianza en que la escasez se mantendrá durante los próximos años.
Según Cristián Cifuentes, analista senior del Centro de Estudios del Cobre y la Minería (CESCO), “el comportamiento actual del mercado de futuros, con un contango leve a tres meses pero una marcada backwardation entre 13 y 27 meses, refleja que el mercado está anticipando escasez estructural de oferta más que un fenómeno transitorio”.
El experto explica que este tipo de configuración en los contratos refleja que los compradores “están dispuestos a pagar más por cobre disponible hoy, lo que confirma un desequilibrio físico real en la cadena de suministro”.
Cifuentes agrega que, si bien se han observado señales de recuperación en algunas faenas, como Grasberg, los datos del mercado confirman que el déficit proyectado es más amplio y sostenido, afectado por la baja producción de Codelco en El Teniente y los ajustes operacionales en Teck QB2.
““Podría estar ocurriendo que grandes mineras estén vendiendo posiciones a largo plazo para obtener liquidez y financiar proyectos, lo que suaviza parcialmente la curva, pero no altera el diagnóstico de fondo: el mercado sigue extremadamente ajustado”, puntualiza.
Niveles bajos de inventario de cobre
En paralelo, los inventarios combinados de la LME y la SHFE se mantienen en niveles históricamente bajos, amplificando la sensibilidad del precio frente a interrupciones de suministro o eventos geopolíticos.
El analista también destaca que el posible recorte de tasas por parte de la Reserva Federal y el repunte de la actividad manufacturera en la Eurozona están reforzando la demanda por commodities, en un contexto de dólar más débil y mayor apetito por activos reales.
““En síntesis, el actual ciclo alcista del cobre tiene fundamentos estructurales sólidos, vinculados a restricciones productivas, presiones de inversión minera y la demanda persistente asociada a la transición energética global”, concluye Cifuentes.
Fuente: Reporte Minero


