El repunte reciente de los precios del carbón y el mejor desempeño de las acciones de Glencore han reavivado la posibilidad de retomar conversaciones con Rio Tinto para una eventual fusión que podría dar origen a la mayor compañía minera del mundo. La operación, que fue discutida a comienzos de 2026, quedó en pausa en febrero tras desacuerdos sobre la valoración de ambas empresas.
Conversaciones detenidas por desacuerdos en la valoración
Las negociaciones entre las compañías buscaban crear un grupo minero valorado en alrededor de US$240.000 millones, combinando los activos de cobre y la red comercial de Glencore con la capacidad operativa de Rio Tinto.
Sin embargo, las conversaciones se suspendieron en febrero debido a diferencias en la valoración de los activos y en la participación que tendría cada empresa en la eventual entidad combinada.
De acuerdo con normas regulatorias del Reino Unido, Rio Tinto no puede reanudar formalmente conversaciones con Glencore durante un período de seis meses.
El repunte del carbón cambia el escenario
El contexto de mercado ha cambiado desde el inicio de las negociaciones. Desde principios de enero, los precios del carbón y las acciones de Glencore han subido cerca de 26%, mientras que las acciones de Rio Tinto han aumentado alrededor de 9%.
El movimiento responde en parte a la debilidad reciente del precio del mineral de hierro, principal producto de Rio Tinto, lo que ha reducido el diferencial de valorización entre ambas compañías.
Actualmente, la capitalización bursátil de Glencore representaría cerca de 35% del valor combinado en una eventual fusión, frente al 31,5% estimado cuando se hicieron públicas las conversaciones.
Diferencias sobre el peso de los activos
Uno de los principales puntos de desacuerdo en las negociaciones fue la forma de valorar los activos de cada compañía, especialmente en un contexto de volatilidad en los precios de los commodities.
Desde Glencore se ha planteado que la valoración inicial se basó en precios spot de materias primas, particularmente del carbón, mientras que una evaluación basada en proyecciones de mercado podría mejorar su posición relativa.
Resistencia entre inversionistas
La posible fusión también ha generado resistencia entre algunos inversionistas australianos de Rio Tinto, quienes han planteado inquietudes relacionadas con gobernanza corporativa y la reincorporación de activos de carbón.
Rio Tinto había vendido anteriormente parte de sus activos de carbón como parte de su estrategia para mejorar su perfil ambiental, social y de gobernanza (ESG). Además, cualquier operación de este tipo requeriría aprobaciones regulatorias y el respaldo de los accionistas, particularmente en Australia, donde se concentra una parte significativa de las utilidades de la minera.
Pese a las diferencias, el interés estratégico detrás de una eventual combinación sigue siendo el crecimiento esperado de la demanda global de cobre, impulsada por la electrificación y la transición energética.
Fuente Reporte Minero

