El precio del oro se acercó a su nivel más alto en casi un mes luego de que Irán confirmara la reapertura del Estrecho de Ormuz para embarcaciones comerciales, un movimiento que alivió parte de la tensión en los mercados energéticos y moderó las preocupaciones por un shock inflacionario prolongado. Reuters reportó que el oro al contado avanzó hasta un máximo reciente tras la noticia, apoyado además por la caída del petróleo y un renovado optimismo respecto de eventuales recortes de tasas por parte de la Reserva Federal.
El repunte del metal se produjo en paralelo a una baja en los precios del crudo, ya que el Estrecho de Ormuz canaliza una porción clave del flujo mundial de petróleo. Reuters recuerda que esta ruta es uno de los chokepoints energéticos más relevantes del planeta, por lo que su reapertura fue interpretada como una señal de menor presión inmediata sobre los costos energéticos globales.
Reapertura de Ormuz impulsa al oro y enfría temores inflacionarios
Según Reuters, el canciller iraní señaló este viernes que el paso por el Estrecho de Ormuz está abierto para embarcaciones comerciales durante el actual alto el fuego, aunque bajo rutas coordinadas por las autoridades marítimas iraníes. Esa definición ayudó a descomprimir uno de los principales focos de incertidumbre para los mercados, aun cuando persisten cautelas operativas y de seguridad.
La reapertura no implicó una normalización instantánea. Reuters informó que varias navieras seguían buscando garantías adicionales antes de cruzar y que algunos buques frenaron o revirtieron su tránsito por preocupaciones vinculadas a seguridad marítima, posibles minas y nuevas rutas obligatorias. Aun así, la señal política fue suficiente para aliviar al mercado petrolero y favorecer activos como el oro.
¿Por qué sube el oro cuando baja la presión sobre el petróleo?
Aunque el oro suele actuar como refugio en escenarios de crisis, en esta ocasión el mercado también reaccionó al efecto macroeconómico de una eventual menor inflación. Reuters citó a Peter Grant, de Zaner Metals, quien explicó que la reapertura de Ormuz presiona al petróleo a la baja, disminuye el riesgo inflacionario y revive expectativas de recortes de tasas, un entorno típicamente favorable para el bullion.
Ese vínculo es clave porque el oro, al no entregar rendimiento, tiende a beneficiarse cuando los inversionistas anticipan tasas de interés más bajas. En otras palabras, si la tensión en Medio Oriente deja de empujar al alza los costos energéticos, el mercado vuelve a considerar más probable una política monetaria menos restrictiva en Estados Unidos, lo que mejora el atractivo relativo del metal.
Oro recupera terreno, pero el contexto sigue volátil
Reuters informó días antes que el oro ya había tocado un máximo de un mes y que cotizaba en torno a US$4.785,57 por onza el 16 de abril, tras haber subido también por expectativas de conversaciones entre Estados Unidos e Irán. Otra cobertura de Reuters del 14 de abril situó al metal en US$4.831,78 por onza, con una ganancia diaria de 2%.
Además, Reuters reportó en enero que Goldman Sachs elevó su proyección para el precio del oro a US$5.400 por onza a fines de 2026, frente a una estimación previa de US$4.900, apoyándose en compras de bancos centrales y diversificación de reservas.
Pese al repunte reciente, el mercado sigue sensible a la evolución geopolítica en Medio Oriente y a la rapidez con que se normalice el tráfico marítimo en Ormuz. Por ahora, la reapertura del paso comercial ha servido como catalizador para que el oro recupere parte del terreno perdido y vuelva a acercarse a sus máximos recientes.
Fuente Reporte Minero

