PwC: minería global facturó US$909.000 millones, pero Chile debe ampliar su apuesta más allá del cobre y litio

Chile deberá ampliar su mirada más allá del cobre y el litio si busca capturar las oportunidades que está abriendo la creciente demanda por minerales críticos, en un escenario donde disponer de recursos geológicos ya no garantiza por sí solo el desarrollo de nuevos proyectos.

Esa es una de las principales conclusiones de Mine 2026: Ambition to action, análisis de PwC que identifica a las políticas públicas, el acceso a capital y la productividad como tres factores decisivos para transformar el potencial mineral en inversión, capacidad productiva y generación de valor.

Minería global cierra un año sólido, pero enfrenta el desafío de crecer

El análisis muestra una industria minera global con una posición financiera fortalecida tras 2025. Las principales compañías del sector alcanzaron ingresos por alrededor de US$909.000 millones, mientras las utilidades aumentaron 23%.

Dentro de ese desempeño, el cobre registró una recuperación relevante: el EBITDA agregado del subsector aumentó 64%, hasta alcanzar US$13.300 millones. El oro, en tanto, lideró la mejora de rentabilidad, con un margen EBITDA agregado cercano a 71%.

Sin embargo, PwC plantea que el próximo desafío no es simplemente mantener una posición financiera sólida, sino transformar esa mayor disponibilidad de caja en nuevos proyectos y crecimiento productivo.

Más CAPEX, pero el capital no se despliega más rápido

La presentación advierte que, aunque las mineras incrementaron su gasto de capital, la velocidad de reinversión se mantuvo prácticamente plana.

En otras palabras, la industria está invirtiendo más recursos, pero no necesariamente está logrando desplegarlos con mayor rapidez. Esto abre una interrogante para los próximos años: cuánto capital será destinado a fusiones y adquisiciones, crecimiento orgánico, reducción de deuda o retorno a los accionistas.

Esta brecha adquiere especial relevancia frente a la necesidad de aumentar rápidamente la oferta de metales esenciales para redes eléctricas, almacenamiento energético, defensa, infraestructura digital y transición tecnológica.

M&A minero: menos operaciones, pero de mayor valor

La actividad de fusiones y adquisiciones también mostró un cambio durante 2025. El volumen de operaciones cayó 20%, pero su valor total superó los US$70.000 millones.

El informe destaca además una concentración creciente del capital en commodities estratégicos: oro, plata, cobre y litio representaron en conjunto cerca del 70% del valor total de las operaciones, impulsados por factores como seguridad energética, fragmentación geopolítica y desarrollo tecnológico.

Chile enfrenta el desafío de recuperar capacidad de procesamiento

Para Chile, PwC identifica una señal estructural en la evolución de la industria cuprífera: el país exporta menos cobre refinado y una proporción mayor de productos con menor procesamiento.

Según el análisis presentado, las exportaciones chilenas de cobre refinado se sitúan en torno al 60% del nivel registrado en 2014, mientras la exportación de mineral se ubica aproximadamente en 140% respecto de ese mismo año base. Para PwC, esta trayectoria refleja dificultades para sostener los niveles históricos de producción y procesamiento.

El punto es relevante para el debate sobre la posición de Chile dentro de las cadenas globales de valor: no solo importa extraer minerales, sino también contar con capacidad de procesamiento, refinación, infraestructura y condiciones de inversión que permitan capturar una mayor proporción del valor económico.

Geología ya no es suficiente para atraer capital

Uno de los principales mensajes del análisis es que los proyectos mineros compiten por capital con otras industrias intensivas en inversión.

PwC estima que el capital destinado al desarrollo minero alcanza alrededor de US$55.000 millones anuales, una cifra equivalente a menos del 13% del capital movilizado por la energía solar y menos del 10% de la inversión en centros de datos, según la comparación presentada.

Para que un proyecto minero sea financiable, el análisis identifica tres condiciones: un retorno ajustado por riesgo creíble, mecanismos que permitan dar mayor seguridad al flujo de caja futuro y una jurisdicción con condiciones favorables en materia de permisos y acceso a procesamiento.

En esa línea, mecanismos como precios mínimos, garantías de compra, contratos de offtake, joint ventures, acuerdos de earn-in y financiamiento público-privado aparecen como instrumentos capaces de reducir riesgo y movilizar inversión.

Cada mineral requiere una estrategia distinta de financiamiento

PwC advierte además que no existe un mercado único de capital para toda la minería. El cobre, el oro, las tierras raras, el níquel, el uranio o el antimonio tienen restricciones de financiamiento, mercados y cadenas de valor diferentes.

Para el cobre, por ejemplo, la principal restricción identificada es la combinación de permisos y riesgo jurisdiccional. Entre los mecanismos que podrían ayudar a movilizar capital figuran las empresas conjuntas, los acuerdos de earn-in y las instituciones de financiamiento para el desarrollo.

Productividad minera pierde tracción

Otro de los desafíos identificados es la productividad. La presentación señala que la productividad laboral minera ha mostrado deterioro desde 2020 en economías relevantes para el sector, en un contexto marcado por menor ley de los minerales, mayores costos energéticos, capital escaso y déficit de talento.

Para Chile, los antecedentes incorporados en la presentación muestran una pérdida de ventaja relativa: mientras en 1990 la productividad laboral de la minería equivalía a 7,6 veces el promedio de la economía, en 2024 esa relación había disminuido hasta 2,2 veces.
A ello se suma el desafío tecnológico. El análisis de PwC plantea que la minería continúa rezagada frente a otros sectores en preparación para adoptar inteligencia artificial, lo que obliga a fortalecer gobernanza, calidad de datos, infraestructura tecnológica y capacidades laborales antes de escalar soluciones digitales.

PwC plantea que el país debe ampliar su mirada hacia otras oportunidades minerales y avanzar en políticas públicas, permisos, capacidad de procesamiento e instrumentos que permitan convertir proyectos geológicamente atractivos en activos efectivamente invertibles.

La siguiente etapa también requerirá explorar nuevas formas de asociación y financiamiento. Joint ventures, esquemas de offtake, coinversión público-privada y alianzas en procesamiento aparecen como parte de una agenda capaz de movilizar capital, compartir riesgos y acelerar el desarrollo de nuevas cadenas de valor para la minería nacional.

Fuente Reporte Minero