Qué deberían mirar los inversionistas mineros en 2026

Tras un 2025 dominado por tensiones geopolíticas, cuellos de botella en cadenas de suministro y máximos históricos en oro y plata, los analistas de Sprott identificaron las principales temáticas que podrían marcar el pulso del mercado de metales en 2026, con foco en desglobalización, dolarización a la baja y una mayor competencia por minerales críticos.

1) Desglobalización: soberanía por sobre eficiencia

Para Sprott, la desglobalización no solo continuaría, sino que se profundizaría y ampliaría en lo económico, geopolítico y financiero. En este escenario, los países priorizarían resiliencia y seguridad de suministro por sobre eficiencia de costos, reordenando los flujos de commodities y generando presiones estructurales de inflación.

En la práctica, esto mantendría el foco en minerales críticos y seguridad energética, usados como palancas estratégicas en un mundo cada vez más multipolar. Sprott también advierte que una mayor fragmentación entre potencias podría acelerar tendencias de desdolarización, reforzando el atractivo del oro como reserva neutral, y favoreciendo a la plata como alternativa más “accesible”.

2) “Debasement trade”: fuga secular desde monedas fiat hacia activos reales

Sprott plantea que el “debasement trade” —un giro estructural desde monedas fiat hacia activos duros— podría consolidarse como tema recurrente, impulsado por la preocupación por el gasto fiscal en economías desarrolladas desde la pandemia.

El reporte menciona que los déficits crónicos se volvieron rasgo dominante, especialmente en EE. UU., donde la deuda pública superó los US$38 billones en 2025, duplicando niveles de una década atrás. En ese contexto, la firma ve un caso estratégico reforzado para activos como el oro.

3) Quiebre del sistema global de inventarios: primas locales y mayor volatilidad

Otro eje para 2026 sería la continuidad de un sistema de inventarios “fracturado”, con países comenzando a acumular minerales como tierras raras, cobre, metales del grupo platino (PGMs) y aluminio para blindarse ante shocks de suministro, tarifas y nacionalismo de recursos.

Sprott sostiene que esto tensiona mecanismos históricos de arbitraje y convergencia de precios, ampliando brechas entre mercados. Como ejemplo, cita que el cobre en EE. UU. llegó a transarse hasta 30% sobre Londres en 2025 por temores arancelarios y escasez localizada.

4) Oro y plata: ciclos alcistas con fundamentos geopolíticos y estructurales

Sprott ve a oro y plata manteniéndose en ciclos alcistas. Para el oro, el punto de inflexión habría sido 2022, tras el congelamiento de reservas de Rusia, lo que llevó a bancos centrales a redefinir qué activos son “seguros”. Desde entonces, el informe destaca compras elevadas de bullion y a China como comprador dominante, con expectativa de continuidad en 2026.

En plata, Sprott proyecta soporte adicional por su rol dual: cobertura monetaria ligada al oro y, cada vez más, insumo crítico para energía limpia e infraestructura asociada a IA. La firma advierte que puede haber consolidación tras el rally de 2025, pero mantiene un sesgo de riesgo “al alza”, destacando además que la relación oro/plata estaría cerca de máximos históricos, sugiriendo subvaloración relativa de la plata.

5) Minerales críticos a seguir: uranio, cobre y tierras raras

Uranio: Sprott espera que el uranio continúe su tendencia positiva por fundamentos más estrechos y mayor claridad de políticas. Un driver relevante sería la demanda de energía para data centers: grandes tecnológicas están firmando compromisos multianuales para asegurar generación nuclear. El reporte menciona además anuncios de apoyo público, incluyendo US$80.000 millones en financiamiento para nuevos reactores en EE. UU.

Cobre: Tras un año fuerte, Sprott cree que el cobre podría subir más por una demanda en transformación y preocupaciones de oferta. Subraya un cuello de botella estructural: desarrollar una mina desde descubrimiento a producción promedia 17 años, lo que puede sostener déficits incluso con precios altos.

Tierras raras: La firma las define como un “cuello de botella” altamente estratégico, donde la seguridad de suministro puede importar tanto como el precio. El factor central es la concentración: China domina la cadena, por lo que un deterioro adicional en la relación Washington–Beijing podría acelerar el interés por proyectos fuera de China.

Fuente: Reporte minero