Sudamérica está emergiendo como la opción más estable y políticamente viable para que Estados Unidos y sus aliados diversifiquen el abastecimiento de minerales críticos y reduzcan su dependencia de China, de acuerdo con un nuevo análisis de Verisk Maplecroft.
El informe se enmarca en un escenario de reconfiguración de cadenas de suministro impulsado por la transición energética, la electrificación y la presión geopolítica por asegurar insumos clave para tecnología e infraestructura. En ese contexto, Occidente busca fortalecer el acceso a minerales como litio, cobre, cobalto, níquel, grafito y tierras raras, considerados estratégicos para baterías, redes eléctricas, movilidad eléctrica y digitalización.
Argentina, Brasil, Chile y Perú destacan por su “oportunidad ajustada por riesgo”
Verisk Maplecroft evaluó 10 mercados emergentes con reservas relevantes mediante su Resource Nationalism Index (riesgo de nacionalismo de recursos) y métricas de riesgo político, concluyendo que Argentina, Brasil, Chile y Perú sobresalen por combinar abundancia de recursos con niveles relativamente moderados de intervención estatal y riesgo político.
En el análisis también se incluyeron República Democrática del Congo, India, Indonesia, Madagascar, Filipinas y Tanzania, con perfiles de riesgo más heterogéneos.
“Andes de bajo riesgo”: mejor desempeño frente a jurisdicciones más expuestas
El reporte subraya que, a diferencia de otras regiones, varios productores sudamericanos no figuran entre las jurisdicciones globales de mayor exposición al nacionalismo de recursos. En cambio, advierte que países como RDC, Indonesia y Tanzania presentan mayores niveles de exposición, lo que incrementa la probabilidad de restricciones a exportaciones, mayor control estatal o exigencias de valor agregado doméstico.
Según el estudio, la diferencia clave no es el tamaño de las reservas, sino la distribución del riesgo: Sudamérica concentraría una combinación poco frecuente de escala mineral y condiciones más previsibles para inversión de largo plazo.
Un “ancla” regional, aunque no elimina la dependencia de países de mayor riesgo
Verisk Maplecroft advierte que para ciertos minerales será difícil evitar por completo la exposición a jurisdicciones con mayor volatilidad o marcos regulatorios más agresivos. Sin embargo, plantea que Sudamérica puede funcionar como un ancla de estabilidad dentro de un mapa global más restringido, ayudando a balancear carteras de suministro.
El informe también sugiere que, incluso donde existe intervención estatal, muchos países con reservas críticas se mantienen en un rango de riesgo medio, lo que podría ser compatible con inversión sostenida si existen reglas claras, plazos razonables y estabilidad institucional.
Alineamiento geopolítico: mayoría pro-occidental o neutral
Otro hallazgo relevante es que la presencia de minerales críticos no implica necesariamente un alineamiento geopolítico adverso. Con su herramienta de alineamiento (considerando votaciones ONU, acuerdos comerciales y vínculos de seguridad), Verisk Maplecroft señala que la mayoría de los países analizados se ubican entre pro-occidentales o neutrales.
En ese marco, el cruce entre reservas significativas, riesgo manejable y posicionamiento geopolítico favorable refuerza el rol de Sudamérica como eje de las estrategias occidentales de diversificación.
La carrera por minerales críticos: gana quien gestione mejor el riesgo
La conclusión central del informe es que asegurar minerales críticos dejó de ser un desafío puramente económico: hoy es una competencia donde importan tanto la geología como la gobernanza, la estabilidad política y la capacidad de administrar riesgos de manera más eficiente que otros bloques.
Fuente: Reporte Minero

