Vale, la mayor productora de mineral de hierro del mundo, está acelerando su apuesta por el cobre y el níquel con la expectativa de que su negocio de metales base llegue a representar entre 30% y 35% de sus ganancias antes de impuestos en la próxima década, consolidándose como uno de los principales motores de crecimiento del grupo brasileño.
Según ejecutivos de la compañía, los metales como cobre y níquel aportarían alrededor de 26% del EBITDA de Vale en 2026, un salto significativo frente al 10% registrado en 2024, reflejando el cambio de foco estratégico de la minera hacia minerales críticos para la transición energética.
Vale busca duplicar su producción de cobre al 2035
La compañía se fijó como meta alcanzar una producción de 700 mil toneladas de cobre en 2035, frente a las 382 mil toneladas producidas en 2025. Este crecimiento forma parte del plan de expansión de Vale en sus tres principales commodities, con especial énfasis en fortalecer su presencia en cobre, un mineral clave para redes eléctricas, electrificación, infraestructura y centros de datos.
Aunque para este año la producción de cobre se moderaría a un rango de 350 mil a 380 mil toneladas debido a paradas relevantes en plantas, la compañía aseguró que existe una ruta sólida para retomar el crecimiento en la próxima década. Incluso, la continuidad de los éxitos exploratorios en Brasil y Canadá podría permitir que Vale supere su objetivo de largo plazo.
Sudbury y Canadá serán clave en el crecimiento de Vale Base Metals
Canadá tendrá un rol central en esta estrategia. Vale Base Metals (VBM) y Glencore acordaron en diciembre evaluar conjuntamente un posible proyecto brownfield de cobre en propiedades adyacentes dentro de la cuenca de Sudbury, aprovechando infraestructura existente en la mina Nickel Rim South. Estudios preliminares muestran que una eventual alianza podría destrabar una producción adicional de 50 mil toneladas anuales de cobre y una vida útil de mina de 20 años, además de aportar níquel, oro, platino y paladio.
En paralelo, la compañía también está desarrollando estudios de expansión de capacidad en Sudbury y Voisey’s Bay, mientras en Brasil planea duplicar la perforación en la región de Carajás hasta superar los 120 mil metros, dentro de sus prioridades de crecimiento para 2026.
Reservas de cobre y níquel muestran crecimiento
Otro de los pilares de la estrategia de Vale es el aumento de reservas y recursos minerales. La firma indicó que apunta a crecer 20% en reservas y recursos en Canadá y Brasil entre 2024 y fines de 2027. Al cierre del último ejercicio, las reservas y recursos totales de cobre aumentaron 6%, hasta 53 millones de toneladas, mientras que en níquel subieron 13%, alcanzando 14 millones de toneladas.
La compañía aseguró que los actuales recursos de cobre respaldan más de 65 años de producción potencial a los ritmos actuales, fortaleciendo así su cartera de crecimiento orgánico.
Metales base se consolidan como motor de crecimiento de Vale
El fortalecimiento de Vale Base Metals ya comienza a reflejarse en resultados. El EBITDA de esta unidad más que se duplicó en 2025, pasando de US$1.300 millones a US$3.300 millones, impulsado por mayores volúmenes y mejoras en productividad. Para este año, analistas esperan que esa cifra se ubique entre US$3.700 millones y US$5.500 millones, mientras que el flujo de caja podría fluctuar entre US$400 millones y US$1.900 millones, dependiendo del comportamiento de los precios de los commodities.
En níquel, Vale apunta a una producción anual de entre 210 mil y 250 mil toneladas al 2030, frente a las cerca de 177 mil toneladas del año pasado. La expansión del hierro, en tanto, seguiría, pero a un ritmo más moderado. La señal desde la compañía es clara: el mayor potencial de crecimiento está hoy en los metales base.
Con este giro, Vale busca posicionarse con más fuerza en los mercados vinculados a la transición energética, en un contexto donde el cobre y el níquel ganan protagonismo por su rol en electrificación, baterías, aleaciones y desarrollo tecnológico.
Fuente Reporte Minero

