El principal asesor comercial de la Casa Blanca afirmó que Estados Unidos está en camino de eliminar el dominio de China en el mercado global de tierras raras, gracias a avances industriales y tecnológicos que permitirán impulsar la producción doméstica. Así lo señaló Peter Navarro, asesor del presidente Donald Trump, en una entrevista con Bloomberg.
“China ha estado flexionando sus músculos en Europa, India y Estados Unidos, diciendo básicamente que hará lo que quiera y que, si alguien intenta detenerla, retirará el suministro de minerales críticos”, afirmó Navarro. Según el funcionario, Pekín cree tener un monopolio sobre estos insumos estratégicos, “pero eso es solo cuestión de tiempo”.
Navarro sostuvo que la innovación estadounidense “borrará rápidamente” lo que calificó como la “instrumentalización” china de las tierras raras, en referencia al uso de estos minerales como herramienta de presión geopolítica y comercial.
China y el control de minerales estratégicos
China es actualmente el mayor proveedor mundial de tierras raras y domina la cadena de valor del refinamiento de imanes permanentes, insumos clave para industrias como la automotriz, electrónica y de energías limpias. De acuerdo con la International Energy Agency, el país concentra más del 90% de la capacidad global de refinación de tierras raras, mientras que Malasia, en segundo lugar, alcanza apenas el 4%.
Las restricciones aplicadas por Pekín el año pasado al suministro de estos minerales contribuyeron a escalar la guerra comercial entre China y Estados Unidos, que derivó en un fuerte aumento de aranceles por ambas partes. Si bien Trump y el presidente chino Xi Jinping alcanzaron una tregua comercial en octubre pasado, Washington ha continuado impulsando políticas para reducir su dependencia de suministros chinos.
Diplomacia, aliados y presión a Europa
Como parte de esta estrategia, Estados Unidos ha buscado acuerdos con países aliados para fortalecer las cadenas de suministro de minerales críticos. Funcionarios estadounidenses sostuvieron reuniones en diciembre con representantes de Japón, Corea del Sur, Singapur, Países Bajos, Reino Unido, Israel, Emiratos Árabes Unidos y Australia, con el objetivo de avanzar en cooperación en energía, manufactura avanzada, semiconductores, inteligencia artificial e infraestructura logística.
Navarro también instó a la Unión Europea a aplicar aranceles más altos a China, advirtiendo que, cuando Estados Unidos limita el acceso de productos chinos a su mercado, estos terminan siendo redirigidos hacia Europa y otros países. El llamado podría reavivar tensiones transatlánticas en un contexto ya complejo por disputas sobre impuestos digitales y comercio internacional.
Impacto económico y ajustes internos
De cara a las elecciones legislativas de medio término de 2026, el asesor reconoció que la Casa Blanca tiene responsabilidad en mitigar el impacto económico de su política comercial sobre los hogares estadounidenses. Si bien defendió el régimen arancelario como una herramienta para reactivar la manufactura y crear empleos, admitió que algunos gravámenes han presionado el costo de vida.
En respuesta, la administración redujo aranceles a más de 200 productos alimenticios, incluyendo carne, tomates, café, jugo de naranja y bananas. “Apoyo totalmente que no haya aranceles en productos que no fabricamos”, señaló Navarro, subrayando que el gobierno está realizando ajustes para aliviar la presión sobre los consumidores.
No obstante, la incertidumbre generada por los cambios en la política comercial ha impactado al sector industrial. En diciembre, la actividad manufacturera de Estados Unidos registró su mayor contracción desde 2024, según el índice del Institute for Supply Management, que se ubicó en 47,9 puntos, marcando diez meses consecutivos en terreno contractivo.
Pese a este escenario, la Casa Blanca sostiene que la estrategia de largo plazo permitirá reducir la dependencia de China en minerales críticos y sentar las bases de una industria estadounidense más resiliente y competitiva.
Fuente: Reporte Minero

