Una investigación liderada por la Universidad Católica del Norte (UCN) busca aportar evidencia científica clave para la gestión sostenible del Salar de La Isla, ecosistema altoandino ubicado en la Región de Atacama, a cerca de 4.000 metros de altitud. El estudio entregará información verificable para organismos reguladores y tomadores de decisiones, de modo de evaluar cualquier intervención en un territorio considerado estratégico para la sostenibilidad.
La iniciativa fue adjudicada en el concurso Fondo de Investigación en Salares, Asignación 2025, de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), bajo el proyecto:
“Hidrogeología, Biogeoquímica y Resiliencia Ecosistémica del Salar de La Isla (Región de Atacama): Caracterización Científica Multidisciplinaria para la Gestión Sostenible del Recurso Hídrico y la Conservación bajo Escenarios de Cambio Climático”.
Objetivo: una línea base integral donde hoy faltan datos
La directora del proyecto, Dra. Martha Hengst López —académica del Departamento de Ciencias Farmacéuticas, directora del Laboratorio EMMA y vicerrectora académica de la UCN— explicó que el foco será generar una línea base integral y cuantitativa del salar, un sistema que carece de una caracterización científica completa.
En términos prácticos, el proyecto busca responder preguntas críticas: cómo se mueve el agua subterránea, cuáles son sus orígenes y rutas, qué elementos se encuentran presentes y cómo interactúan con la biodiversidad microbiana y la dinámica superficial del salar.
Metodología multidisciplinaria: agua subterránea, química y microbiología
El trabajo integrará el estudio del sistema de aguas subterráneas con la evaluación del ecosistema mediante:
- Análisis químicos e isotópicos para determinar composición y origen de las aguas, e identificar zonas de recarga, tránsito y descarga del acuífero.
- Cuantificación de elementos de interés (litio, boro, rubidio y cesio) tanto en fase disuelta como en sedimentos.
- Caracterización microbiológica para inventariar comunidades y su potencial funcional en ciclos biogeoquímicos.
- Imágenes satelitales para reconstruir la dinámica superficial del salar durante la última década.
Construcción de un modelo hidrogeológico 3D verificado numéricamente.
Aportes científicos esperados
Entre los principales resultados que el equipo proyecta obtener destacan:
- Clasificación detallada de las aguas según composición química y origen.
- Identificación de zonas del acuífero (recarga, tránsito, descarga) con apoyo isotópico.
- Medición y trazabilidad de elementos críticos para el territorio (Li, B, Rb, Cs).
- Inventario de comunidades microbianas y su rol potencial en ciclos de carbono, nitrógeno y azufre.
- Modelo 3D del sistema hidrogeológico para comprender flujos y estimar balances hídricos.
- Reconstrucción de cambios superficiales del salar en 10 años con teledetección.
Equipo UCN y red de colaboración nacional e internacional
El proyecto reúne a académicos e investigadores de distintas unidades de la UCN, incluyendo a la Dra. Joseline Tapia Zamora (directora alterna), el Dr. Christian Herrera Lameli, el Dr. Luis Rojas Araya, la Dra. Bárbara Fuentes Siegmund, el hidrogeólogo Dr. Javier Urrutia, el investigador Mauricio Cáceres Collao y el estudiante doctoral Pablo Paquis (en cotutela con la Universidad de Palermo, Italia).
A ello se suma colaboración nacional desde PUCV, UPLA y ULagos, además de investigadores internacionales de Italia, Estados Unidos y Francia.
Impacto: umbrales, alertas tempranas y monitoreo de largo plazo
La Dra. Hengst subrayó que la evidencia del estudio permitirá avanzar hacia decisiones mejor informadas en un contexto de cambio climático. En particular, el modelo hidrogeológico ayudará a estimar balances hídricos y a comprender la capacidad de respuesta del sistema ante extracciones o variaciones climáticas.
Además, el proyecto pretende identificar relaciones cuantitativas entre niveles de agua, salinidad y comunidades biológicas para definir umbrales máximos que permitan mantener servicios ecosistémicos. En esa línea, se propondrá una estrategia de monitoreo de largo plazo, con indicadores priorizados, frecuencias de medición y criterios de alerta temprana.
Un punto relevante es la transferibilidad del enfoque: la metodología podría aplicarse a otros salares altoandinos, facilitando comparaciones regionales y fortaleciendo la gestión adaptativa frente a escenarios climáticos más exigentes.
Fuente: Reporte Minero

