Inversión minera: Experto explicó que el panorama actual reactivará la fuerza laboral de proveedores

El académico de la UDD, Ronald Guzmán, afirmó que los proyectos mineros que acaban de ingresar al Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) como la nueva concentradora de Escondida|BHP y la expansión de El Abra reflejan la competitividad del país y anticipan una fuerte demanda por servicios, proveedores y mano de obra.

Las recientes inversiones anunciadas en la gran minería -como la nueva concentradora de Escondida y la expansión de El Abra- dan señales de más dinamismo para el sector en Chile. En entrevista con Minería Chilena, el académico de la Facultad de Ingeniería de la Universidad del Desarrollo (UDD), Ronald Guzmán, analizó el alcance de estos proyectos y su impacto en la economía nacional.

A su juicio, el aumento en la cartera de inversión es una señal clara del posicionamiento del país en la industria global. “Este aumento en la inversión es la mejor señal de que Chile es el mejor destino para inversiones mineras”, sostuvo, destacando que estas decisiones responden a procesos de largo plazo y no solo a condiciones coyunturales de precios. De hecho, hizo hincapié en que “muchos de los cuales pueden tener ingenierías de hace más de cinco años avanzando”.

Actividad económica, empleo y efecto multiplicador

En ese contexto, advirtió que Chile debe seguir resguardando su competitividad frente a otros mercados: “Chile no corre solo en inversiones en metales como el cobre o el litio”, señaló, aunque recalcó que el país mantiene ventajas relevantes en infraestructura, capital humano y menor nivel de riesgo en comparación con otras jurisdicciones.

Uno de los principales efectos de estas inversiones se observará en la actividad económica y el empleo. Guzmán expuso que “el principal impacto será macroeconómico como aporte al PIB y mayores ingresos vía impuestos”, pero pone especial énfasis en el efecto multiplicador sobre la cadena de proveedores. “Parte importante de la inversión es para construir plantas o aumentar la producción, lo que requerirá apoyo de muchas empresas de ingeniería, de insumos y equipos”, explicó.

Este impulso también se traducirá en una alta demanda laboral durante la fase de construcción. Según el académico, “inversiones de estas magnitudes pueden implicar empleos de 10.000 a 20.000 trabajadores en etapa de construcción”, lo que abre oportunidades para empresas contratistas y proveedores locales. En esa línea, subrayó que el desafío está en fortalecer la participación de actores nacionales, considerando que “mucha mano de obras será local vía empresas externas”, concluyó.