El gerente general de GEM Mining Consulting, Juan Ignacio Guzmán, advirtió que el desafío de la minería chilena no es atraer capital, sino materializar una cartera donde una parte relevante aún no está asegurada.
La minería vuelve a posicionarse en la economía chilena, no solo por su peso en las exportaciones, sino también por su impacto en empleo y encadenamiento productivo. “Por cada dólar que genera la gran minería, el Estado y la sociedad capturan aproximadamente cuatro dólares”, afirmó Juan Ignacio Guzmán en una columna publicada en El Dínamo.
Para Guzmán, el punto crítico del nuevo ciclo no está en las proyecciones, sino en la ejecución. “La diferencia entre un ciclo prometedor y uno efectivo estará en la capacidad de materializar las inversiones”, afirmó. Expuso que “en definitiva, en minería no basta con anunciar proyectos: lo que realmente transforma a un país es ejecutarlos”.
El experto destacó que la cartera de inversión proyectada el año pasado por Cochilco para el período 2025-2034 supera los US$104 mil millones, lo que refleja “un salto significativo respecto a años anteriores” y una industria que busca aumentar su producción. Sin embargo, advirtió que el foco no debe estar solo en el monto anunciado.
“Una parte relevante de la cartera aún enfrenta incertidumbres”, señaló, precisando que cerca de un 40% corresponde a proyectos en ejecución o con alta probabilidad de concretarse, mientras otro 40% es potencial. “Esto implica que el desafío no es solo atraer inversión, sino lograr que efectivamente se ejecute”, subrayó.
El gerente general de GEM Mining Consulting sostuvo que este nuevo ciclo ya comienza a visibilizarse en proyectos concretos, los que anticipan empleo, dinamismo regional y mayor actividad económica. “Estas inversiones no solo tienen un impacto inmediato, sino que también permiten sostener la producción futura en un contexto de yacimientos más complejos y menores leyes”, explicó.
“Una proporción significativa de la inversión proyectada se concentra hacia el final de la década”, lo que refleja que muchos proyectos aún están en etapas tempranas. “En otras palabras, el potencial está, pero su ejecución dependerá de decisiones que se tomen hoy”, enfatizó.
Guzmán también abordó la composición de la cartera, señalando que “más del 80% del total se concentra en proyectos de expansión y reposición”, lo que responde a una estrategia de la industria orientada a “asegurar continuidad operacional y maximizar activos existentes”. Sin embargo, advirtió que este enfoque “reduce riesgos, pero también limita la expansión acelerada de la producción”.
En este escenario, el rol del Estado aparece como determinante. “Compatibilizar altos estándares ambientales con procesos más ágiles no es solo deseable, sino imprescindible”, sostuvo. En esa línea, enfatizó que “no se trata de relajar exigencias, sino de mejorar la gestión”, proponiendo “mayor coordinación entre servicios, trazabilidad digital y plazos razonables que permitan reducir la incertidumbre”, concluyó.

