GNL Quintero ingresó a evaluación ambiental el proyecto “Modificación Terminal GNL Quintero: Construcción Planta Desalinizadora Aguas El Bato y Extensión Emisario Agua de Mar”, iniciativa que considera una inversión estimada de US$400 millones y una vida útil de 30 años.
Planta desalinizadora dentro del Terminal GNL Quintero
El proyecto corresponde a una modificación del Terminal de Gas Natural Licuado de GNL Quintero, aprobado ambientalmente mediante la RCA N°323/2005 y sus modificaciones. La iniciativa se emplazará en la bahía de Quintero, en las comunas de Quintero y Puchuncaví, Región de Valparaíso.
La planta será construida íntegramente al interior del terminal y tendrá como objetivo producir hasta 2.000 litros por segundo de agua desalinizada y remineralizada, mediante dos subfases: una primera etapa de 1.000 l/s y una segunda etapa que sumará otros 1.000 l/s.
No considera una nueva toma de agua de mar
Uno de los puntos relevantes del proyecto es que no contempla construir una nueva toma de agua de mar. Según el EIA, el terminal ya cuenta con infraestructura de captación utilizada para el proceso de regasificación de GNL, por lo que el proyecto mantendrá los límites de caudal aprobados e incorporará una cortina de burbujas en la captación.
El agua de mar para alimentar la desalinizadora se derivará desde el sistema de retorno del proceso de regasificación, específicamente desde el canal de descarga de los vaporizadores de panel abierto, conocidos como ORV. Para ello se construirá una nueva sentina al interior del terminal y un sistema de derivación o by-pass que permitirá independizar la operación de la desalinizadora del proceso de regasificación.
Osmosis inversa y agua remineralizada
La planta considera una secuencia de pretratamiento, filtración y separación, incluyendo flotación por aire disuelto, trampa de sólidos y ultrafiltración, seguida de osmosis inversa y un postratamiento para remineralizar el agua.
El agua producida será almacenada en un estanque y conducida hasta un punto de entrega dentro del Terminal GNLQ. Desde allí podrían conectarse eventualmente empresas sanitarias con red existente en la zona u otros usuarios, aunque la distribución del agua no forma parte del proyecto ingresado a evaluación.
Extensión del emisario submarino en 600 metros
La salmuera generada por la planta será descargada al mar mediante el emisario submarino existente del terminal, el cual será modificado y extendido en 600 metros. Con esa ampliación, el emisario proyectado alcanzaría una longitud total aproximada de 1.259 metros.
El nuevo difusor de descarga estará compuesto por 36 válvulas tipo duckbill, de las cuales 24 se habilitarán en la subfase I y 12 adicionales en la subfase II, con el objetivo de mejorar la dispersión y dilución de la salmuera en el medio marino.
Durante la operación, la generación nominal de salmuera será de 4.825 m³/h, equivalente a 1.340 l/s, en la subfase I, y de 9.650 m³/h, equivalente a 2.681 l/s, en la subfase II, con una salinidad de 63,67 g/l.
Nueva línea eléctrica soterrada de 110 kV
Para el abastecimiento eléctrico, el proyecto contempla una línea de alta tensión soterrada de 110 kV, que se extenderá desde la Subestación GNL Quintero existente hasta una nueva sala eléctrica proyectada al interior del mismo terminal.
El EIA también considera la ampliación de la subestación eléctrica principal existente, una nueva sala eléctrica principal, una sala eléctrica para la desalinizadora y una línea eléctrica subterránea de aproximadamente 490 metros.
Construcción en dos subfases
La construcción de la subfase I contempla instalaciones de faena, obras marítimas y terrestres, instalación de la cortina de burbujas, extensión del emisario submarino, construcción de la planta desalinizadora, montaje electromecánico, pruebas y puesta en marcha. Esta etapa tendría una duración estimada de 27 meses, con una dotación promedio de 130 trabajadores y un peak de 260 personas.
La subfase II considera obras complementarias para ampliar la capacidad de la planta, incorporar equipamiento adicional, habilitar nuevas válvulas del difusor submarino y realizar pruebas de puesta en marcha. Su duración estimada es de 18 meses, con una dotación promedio de 100 trabajadores y una máxima de 177 personas.
Impacto significativo asociado a patrimonio subacuático
El proyecto ingresa mediante Estudio de Impacto Ambiental porque, según el análisis del titular, se genera uno de los efectos contemplados en el artículo 11 de la Ley 19.300, asociado a patrimonio cultural. En particular, el EIA señala que durante la construcción de las obras marinas de la subfase I el proyecto afectará significativamente el sitio arqueológico submarino GNLQ1.
Para abordar este impacto, el proyecto considera medidas de mitigación como monitoreo arqueológico submarino permanente durante la construcción de la subfase I y medidas de protección de hallazgos asociados al sitio GNLQ1.
Monitoreo marino y relación con pescadores
El plan de seguimiento ambiental contempla monitoreos sobre columna de agua, sedimentos submareales, comunidades bentónicas, fitoplancton, zooplancton e ictioplancton. Durante la operación, el monitoreo será semestral durante los primeros tres años de la subfase I y los primeros tres años de la subfase II.
Además, entre los compromisos ambientales voluntarios figuran un programa de vinculación de mano de obra local, un plan de proveedores locales, un fondo concursable comunitario para organizaciones de Quintero y Puchuncaví, aportes para organizaciones de pescadores locales y un monitoreo marino participativo con organizaciones de pescadores.
Fuente Reporte Minero
